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Partido Nacional de pie en Masoller


@|Enorme alegría nos dio la colectividad blanca cuando en las decanas tierras de estirpe nacionalista festejaron un nuevo aniversario de la muerte del General Aparicio Saravia.

Hombres y niños a caballo, abuelos embarrados en una fría madrugada pero sin pausa, desafiando el amanecer y la cerrazón, montados en sus zainos para llegar a tiempo a ese noble compromiso y decir: ¡Presente mi General!

Y a la distancia caravanas de autos encendidos entremezclados con humildes carros blancos y caballada ferviente en cuyos jinetes se veían caras alegres, con ansias de cumplir con un imperativo de justicia histórica, en un acto de sana rebeldía.

Los gauchos de Aparicio también dijeron: ¡Presente! luciendo sus mejores galas entre aperos y vestimentas, izando al cielo la bandera de la Patria y del Partido. A paso firme cruzaron cuchillas y llanuras para llegar a la cita y demostrar que aún son bastiones y custodios de un ideario increíblemente abrazador.

Horas de profundo sentimiento patrio cuando el Dr. Luis Lacalle Pou hizo uso de la palabra.

Allí jugó sus fichas manifestando que la mejor forma de recordar al caudillo era diciendo lo que van hacer si llegaran al gobierno y saliendo a buscar el voto que consolide aún más ese sentir y palpitar de un triunfo que se avecina. Se mostró firme en donde estamos parados y tomó el mando de hombre de bien cuando dijo: “la responsabilidad mayor me cabe a mí y la quiero compartir con los presentes como un gesto de enorme agradecimiento partidario”. Más adelante y casi sobre el final pidió a sus correligionarios que sean “fiscales de su gobierno” y se despidió luego con encendidos y emotivos aplausos, revoloteo de ponchos patrios, banderas del Partido y sombreros al aire con el viejo lema “Defensores de las Leyes”.

Tarde para recordar, en donde se echó andar aquel pasado tan lejano, sublime, viviente, cuyos héroes plasmaron su acción en verdaderas cruzadas marcando y acuñando un hito sin precedentes, en las páginas de historia de la República.

A ellos nos debemos y es por eso que le decimos a los que por distintos motivos se alejaron, que es la hora del regreso, la hora de la Unidad, la hora en que un Partido renovado abre sus brazos para recibirlos y decirles que crean en sus dirigentes y en sus programas, porque la hora del cambio llegó.

Tengan la seguridad que esos votantes que hoy están volviendo, sellarán en su espíritu la tranquilidad de consciencia del deber cumplido, coronado con ese acto de verdadera contrición.

Se convertirán, sin duda, en fuertes protagonistas de una instancia que se aproxima. Harán honor a los hombres de Masoller y al General herido que en sus últimas horas, se inclina en su caballo, aprieta las riendas en las crines y posándose sobre sus cruces, ya sin fuerzas, pide a su ayudante estar en pie para recibir a su jefe del Estado Mayor (Coronel Gregorio Lamas) con el fin de impartir sus últimas directivas.

Así muere el “Águila Blanca” dejando una herencia conmovedora de amor y entrega y por sobre todo “alma a su querida divisa”.

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