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Un país que cambió

El Uruguay que perdimos 


@|Quienes tenemos unos años podemos claramente diferenciar el Uruguay pre-progresista y el post-progresista que hoy sufrimos. 

Se podrá decir que muchas cosas han cambiado, como consecuencia de los avances tecnológicos, pero hay otras que hemos perdido porque la izquierda uruguaya, al igual que un tumor, ha deformado la mente de muchos. 

Nuestro país siempre fue un ejemplo en América Latina por sus valores, el respeto, la seguridad. Desde la toma del gobierno por parte del Frente Amplio, esas cosas por las cuales nos sentíamos orgullosos, ellos las han ridiculizado y hoy existe una permisividad total, donde todo vale. Ojo que esa permisividad no se aplica de la clase media hacia arriba, sino al revés. Quienes somos buenos ciudadanos, tenemos obligaciones pero no derechos. Eso sí los atorrantes, malandras y alcahuetes, tienen derechos pero no obligaciones.  

Se han valido de la mentira para conseguir votos y poder, con la frivolidad e hipocresía de algunos intelectuales, actores, periodistas, organizaciones sociales,etc., a los cuales han retribuido apoyándolos en diversos espectáculos o contratándolos en distintos organismos públicos para cargos inexistentes.

El aspecto de nuestro país ha cambiado. Como consecuencia de la inseguridad ya no vemos vecinos sentados en la puerta de sus casas tomando mate y charlando con otros; los chicos del barrio tampoco salen para andar en bicicleta; los comercios atienden detrás de rejas; las señoras hacen los mandados escondiendo el dinero en su ropa interior para evitar que les arrebaten la cartera; cuando llegas con el auto a tu casa tenés que observar si no viene una moto o hay un auto sospechoso estacionado. Antes te preocupabas por lo que te robaban, hoy te quedas contento si no te matan. 

La pérdida de valores la vemos en todos lados. Los maestros son golpeados por los alumnos y los padres; los médicos y personal auxiliar son agredidos por quienes allí concurren; los policías y sus familias son amenazados cuando estos declaran contra un malandra, los guardavidas piden apoyo policial. 

Como parte de quienes nos gobiernan fueron asesinos, ladrones y secuestradores, es válido que los delincuentes sean los buenos y la policía la mala. La excusa estúpida para justificar la delincuencia es que esas personas fueron segregadas por la sociedad y por eso actúan de esa manera. La sociedad es la culpable, el malandra es inocente. La herramienta del progresismo para llegar al poder ha sido generar odio entre los pobres y aquellos que no lo son, culpando a estos por lo que les sucede y prometiéndole mejoras mentirosas a cambio de su voto.
Si recorremos Montevideo, vemos que la ciudad se ha convertido en una cloaca: basura desparramada por todos lados; vagos que han ocupado el espacio público sin que nadie haga nada; cuidacoches que coaccionan a los conductores para que les entreguen cierta suma de dinero, para preservar bien el auto; limpiavidrios en los semáforos que marcan a las mujeres que van solas en un auto, para que una moto la siga y la robe. Para completarla, cuando la policía detiene a un delincuente, en muchos casos los jueces permisivos los procesan sin prisión. Pobre gente, hay que tenerles consideración, estaban cumpliendo con su trabajo y en un descuido los pescó la policía. Después le pedimos a la policía que actúe. Para qué se va a esforzar si cuando él va a declarar al juzgado, el malandra salió por la otra puerta. 

Somos un país de mentira gobernados por un montón de resentidos, envidiosos, hipócritas, soberbios, incapaces y enemigos de la democracia, de la cual se valieron de sus debilidades para llegar al poder. Hay que reconocerles que son los reyes de la mentira. Para ellos el Uruguay se fundó en el 2005. 

Soportar este gobierno lumpen es peor que las siete plagas de Egipto.
Cuando voten en el 2019 tengan memoria, sin pensar en el bolsillo.

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