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El país en estado de asamblea

Encausar soluciones


@|Hace algunos años, en la Facultad de Derecho, en Ciencia Política enseñaban la teoría de David Easton sobre las demandas y respuestas que en un sistema político se pueden dar.

Ello me vino a la mente cuando en los hechos observo un país cuyas organizaciones gremiales, sociales y políticas dejan de ofrecer soluciones a los reclamos de sus representados. Al parecer los elegidos ocupan sus puestos o cargos de dirección encerrándose en una torre o cámara bizantina mediante la cual satisfacen sus propias necesidades y lujos, olvidando su cometido o porqué están ahí.

El recuerdo me lo provocaron los recientes hechos ocurridos en la Mutual de futbolistas profesionales, cuando su directiva, divorciada de sus representados, en un claro desvío de sus cometidos soslayó un reclamo de la inmensa mayoría de los asociados. En este caso, las evidencias, las maniobras y la torpeza de los dirigentes fue tan burda que provocó la intervención de la autoridad con desplazamiento de sus órganos de conducción.

Ahora, un movimiento rural de productores agropecuarios, agotados y cansados de tanto esperar que las organizaciones que los representan “presionen” con más fuerza a los poderes públicos, resuelven actuar por sí mismos. Obviamente, ninguneados por el gobierno que olvida que en su ascenso utilizó cualquier organización fantasma o de pantalla para simular apoyo y trepar al poder.

Mientras tanto, los gobernantes olvidando sus promesas electorales e históricas, disfrutan las prebendas del poder con nepotismo como en el Ministerio de Economía o la Intendencia de Lavalleja, nombrando asesores por acomodo, viajes, tarjetas corporativas, coches oficiales para asuntos personales.

Cuando se los denuncia actúan con reacción e intentan desacreditar a quienes reclaman – vieja táctica política para embaucar a desprevenidos-. El ejemplo más reciente lo fue el informativo del mediodía de TNU, Canal 5, del día 24 de enero, donde en lugar de exponer datos de la realidad se preocuparon de distraer y minimizar el problema de los productores autoconvocados haciendo mención a la concurrencia o a otras asociaciones o personas que se subían al carro por intereses personales.

Esto se repite en el Parlamento con viáticos simulados en diarios, revistas y sueldos de secretarios que no reciben eso ni aportan por eso, porque se lo queda el legislador.

Sería bueno que cada opositor se “mire a si mismo” antes de criticar al gobierno y a los reclamos sociales.

Quienes deben ser austeros integran una cuarta dimensión ajena a las necesidades de la administración manejada con ligereza.

Existe una verdadera confusión de lo público con lo privado.
¡Cuán lejos están de algunos ejemplos históricos de honestidad y austeridad como lo fueron entre otros Daniel Fernández Crespo o Baltasar Brum!

Estas arrogancias se pagan caro pues cuando los de “arriba” se ven desbordados suele ser tarde, el agua ya desbordó el río y la inundación es impredecible.

Por lo tanto, es importante ayudar a tomar consciencia a quienes aún tienen seriedad y honestidad; por suerte han aparecido algunos, esperemos que su preocupación sea genuina y efectiva y no sólo una postura de acomodo.

Y que las soluciones, aunque parciales, vengan rápido para que el estado de asamblea no haga desbordar los cauces, sino puede ocurrir lo que anunciaba aquel augur llamado Jorge Batlle: “Si no lo hacemos, alguien vendrá a hacerlo”.

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