ECOS
Email:
Teléfono: 2908 0911
Correo: Plaza de Cagancha 1162
Escriba su carta aquí

Oficina pública


@|En mis años de funcionario público, he aprendido que hay empleados estatales a los cuales les interesa y les gusta progresar; y hay empleados a los cuales no les importa lo más mínimo, esperando que les llegue el momento de jubilarse.

Claro está que estas opciones dependen, en gran medida, del ambiente laboral en el cual prestan sus funciones.

Al mismo tiempo, también dependen del jerarca de turno, y del modo en que éste sepa valorar adecuadamente el potencial de los funcionarios a su cargo.

A la fecha, se puede ver de todo, pero en particular es preciso resaltar el casi total desconocimiento de algunos jerarcas en lo referente a normas y decretos que hacen al buen funcionamiento de unidades ejecutoras, que dependen de los distintos ministerios que componen el aparato estatal.

Ello va en detrimento del buen rendimiento, de una buena gestión y de generar el ambiente adecuado para lograr obtener el mayor potencial de los que trabajan bajo sus órdenes.

Esta situación genera entonces compromisos incumplidos, metas a medio camino, roces entre compañeros; en definitiva, una pésima forma de administrar el dinero de todos los contribuyentes, sin cuyo aporte las oficinas públicas no pueden subsistir.

Otra falla frecuente que atañe a las jerarquías tiene que ver con la formación de sus dependientes en cursos y talleres que brinda la escuela para funcionarios públicos.

En lo personal conozco numerosos casos de alumnos de dicha escuela cuyo reclamo es el mismo: no ser valorados por los conocimientos adquiridos.
De nada sirve hacer el gasto correspondiente al enviar a un funcionario a dicha escuela, para luego ignorar el aporte que pueda hacer en la oficina en que presta servicios.

Estas cuestiones, sin lugar a dudas, deberán ser tenidas en cuenta en el gobierno que se avecina, ya que de esa forma tendremos entonces y sin duda, un Estado eficiente y moderno.

Y lo más importante, que sea generador de comentarios positivos por parte de los usuarios de los servicios públicos, terminando así con el viejo estigma de que los funcionarios públicos no sirven para nada.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
volver a todas las cartas