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Ocupaciones con control obrero


@|Si no contáramos en la actualidad con los modernos medios de comunicación utilizados, jamás nos hubiéramos enterado.

En efecto, el video con su audio, al parecer filmado por un trabajador de la empresa panificadora afectada, nos revela el estado lamentable en que quedó el sector de elaboración, luego de la ocupación “con control obrero”.
En tiempos donde nadie debiera tirar nada, quienes “controlaron” ese lugar de trabajo, se dieron el lujo de que se perdieran muchos quilos de material comestible, que debiera haberse transformado en pan.

Por cierto, quien lo ha perdido efectivamente, es la familia propietaria de esa empresa afectada por este proceder a todas luces no solo ilegal, sino inapropiado. Proceder que causa agravio a propios y ajenos. Afecta a los trabajadores, que sin estar afiliados al gremio, perdieron de trabajar y cobrar sus jornales y luego –sin haber sido los responsables de tal desquicio- tuvieron que encargarse de la “extra” de tener que limpiar las máquinas y poner en orden y cada cosa en su lugar, en el espacio industrial donde cotidianamente trabajan. Y donde ganan, “con el sudor de su frente”, su salario y los beneficios a que tienen derecho en nuestro ordenamiento jurídico. Afecta además la imagen de nuestro país, ya que quienes piensan invertir sus capitales por estos lares, observan cuál es la seguridad jurídica con que podrán contar en situaciones de conflicto con sus obreros y empleados.

Esta conducta sindical en nada colabora con esa imagen de estabilidad y seguridad que otrora se brindaba y se busca “exhibir” en el exterior cada vez que se sale a buscar inversores.

El atropello cometido no puede sustentarse en norma de derecho alguna, pues no se han dado a conocer que se hubieran advertido las condiciones previstas en el Decreto 165/2006.

La familia de empresarios panaderos damnificada en ningún momento habría dado signos de que hubiera pensado “desaparecer” y han ejercido su derecho y se encuentran en el legítimo uso de las facultades y competencias que les acuerdan nuestras normas; incluso hasta para poder reclamar al sindicato los daños y perjuicios sufridos.

Sabido es que, el pretendido “control obrero”, así como la “ocupación” de los establecimientos, no forma parte del derecho de huelga, reconocido por la Constitución Nacional en su artículo 57. Pero lo que no debe soslayarse es el contenido de los audios amenazantes que recibiera quien filmó y expresó su verdad en el video/audio a que hiciéramos referencia al inicio.

Las autoridades públicas, debieran intervenir de oficio frente a esta actitud de clara intimidación, argumentando al insultar soezmente su proceder, que ha sido el sindicato quien ha logrado las ocho horas de jornada de labor (un real desconocimiento de la historia de los beneficios de los trabajadores en este país, donde la limitación de jornada laboral fue un logro batllista, que ya superó los cien años) proferida contra quien no hace más que registrar el estado en que queda su lugar de trabajo, las máquinas y la mercadería desperdiciada -como si de nada se tratare- por estos obreros que, supuestamente debían ejercer el mentado “control obrero”.

Argumenta luego -quien profiere estas amenazas- una “reestructura” que le significaría perder antes que otros, su puesto de trabajo.

Se advierte una burbuja ideológica marxista en este proceder totalitario, que sigue pretendiendo enfrentar a “los trabajadores y a los empresarios”, como si ambos sectores de la sociedad no se necesitaran mutuamente para que la actividad industrial funcione, se genere inversión y se puedan mantener e incrementar puestos de trabajo genuino.

Muy lamentable.

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