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Más que nunca, restañar fractura social


@| Tenemos una enorme tarea por delante: no agravar la grieta social que divide al Uruguay. Pero no agudizar la grieta no será suficiente; urge reducirla, achicarla, buscando todos los medios económicos, culturales y educativos para lograrlo.

Esto supone eliminar el anti-hismo crónico que tanto daño nos ha hecho durante largo tiempo y que implica encarar todos los problemas que tiene nuestra sociedad en términos de enemistad, lucha y confrontación, nunca en términos de colaboración y cooperación. No será fácil. Por la sencilla razón de que existe un sector de nuestra sociedad que no sabe pensar y vivir de otra manera que no sea la lucha de clases, el eterno enfrentamiento, la destrucción y eliminación total de quien no piensa igual.

Más aún, ese sector va a estar empeñado en continuar con ese esquema de pensamiento porque es el único que a la corta o a la larga, le ha dado resultado: si no tiene un enemigo enfrente al que debe eliminar, destruir o al menos someter con violencia y amenazas de todo tipo, debe buscarlo hasta encontrarlo. Y si no lo encuentra, debe inventarlo, construirlo y mantenerlo el mayor tiempo posible. Así funciona la lógica y la dialéctica marxista-leninista y así funcionan los populismos de izquierda y derecha; tienen que tener siempre un enemigo al que deben detectar, combatir, culpar y eventualmente destruir. Su objetivo - permanentemente reciclable - es ensanchar la fosa, agrandar la grieta, agravar la fractura. Y también cortar todos los puentes y lazos que puedan acercar o disminuir las distancias entre los extremos. Pueden ser pocos, unas minorías. Pero no caigamos en la ingenuidad de pensar que esos pocos hacen poco ruido y poco daño. La historia muestra el caos, la inestabilidad y el perjuicio a veces irreparable que una minoría puede causarle a una mayoría en diversos aspectos de su vida. Recordemos lo paradojal e irónico que fue invocar la libertad, igualdad y fraternidad para la revolución francesa, que en poco tiempo arrasó en un baño de sangre a las tres grandes palabras mencionadas y que terminó después con la instalación no ya de otra monarquía, sino con la figura de Napoleón…

¿Por qué ese enfoque mental y actitud? Es sencillo: cuanto más estén radicalizadas las cosas, mejor identificados se tiene a los bandos. Cuanta más sensación de enemistad y odio exista, más sensación de inseguridad puede existir. Las sociedades inseguras están siempre dispuestas a ceder parcial o totalmente sus libertades a cambio de mayor seguridad. El pensamiento dialéctico precisa radicalizarse para que aparezca el miedo y la inseguridad y así poder despertar e instigar el reclamo del orden, la mano dura, la bota encima del pecho. Una vez instalado ese poder despótico, autoritario, absoluto, más fácil será identificarlo para luchar contra él, para destruirlo y reemplazarlo por otro poder tan o más despótico, autoritario y absoluto que el anterior.

El anti-hismo crónico se opone por sistema y por hábito mental. Prefiere ver las cosas en términos de oposición y lucha, nunca con enfoque de cooperación y complementación. Se alegra mucho más con los errores o reveses del adversario que con sus propios éxitos. Ya es más que suficiente que esta mentalidad forme parte de nuestra idiosincrasia futbolera, en la que se festejan más las derrotas de los rivales deportivos que las victorias del equipo propio. Pero trasladar ese enfoque a los ámbitos empresariales, sociales, sindicales y políticos es una tendencia mezquina, cortoplacista y harto peligrosa. Lo único que promueve es sembrar el espíritu revanchista y darle la razón al proverbio chino que sostiene “El que se venga se prepara a cavar dos fosas”…

El gran desafío que tenemos todos los uruguayos es el de no seguir empujando el péndulo para los dos extremos. Para frenar las ansias de venganza, el resentimiento; para no seguir echando combustible en una hoguera chispeante. Entender la evolución y el movimiento como si se tuviera que estar siempre y permanentemente empujando una hamaca para que nunca se detenga, es no comprender que cada tanto es importante su detención para que el columpiado se baje y le ceda el lugar a otro.

Máxime cuando el hamacado deja de ser niño controlado con entretenimientos simples.

En los conflictos lo más importante no son las victorias - que siempre son transitorias - sino las soluciones - que siempre son más estables. Cuando hay victorias y triunfos en los conflictos - del tipo que sean – lo más prudente es que se noten lo menos posible. Alardear, inflar el pecho, humillar y “pizarrear” en esas circunstancias es la mejor receta para que los derrotados ya comiencen a planear la siguiente revancha.

El problema es que los resentidos de derecha e izquierda también parecen haber aprendido la lección. Precisamente por ello, no desean que el péndulo se detenga; lo quieren mantener oscilante, inventando o reavivando los conflictos del tipo que sea, para así poder seguir justificando su teoría; con la praxis de la lucha y de la confrontación permanente.

En economía una inversión productiva requiere dos aspectos claves: estabilidad + confianza. En el plano social, laboral, sindical y político estamos precisando con urgencia un nuevo enfoque mental: una Educación "sustentable” que apunte a la formación integral del educando desde temprana edad. Pues como alguna vez leí, "Los productos se consiguen a tiempo y costo fijado, los frutos precisan tiempo para crecer y madurar”
Ya no se trata de defender un estilo democrático con elecciones libres y periódicas, una real y efectiva separación de poderes, una prensa sin censuras, fuerte e independiente, las garantías de un debido proceso, los derechos humanos de todos los habitantes de nuestro territorio, y los demás controles y contrapesos que siempre deben estar presentes en este país. Se trata de comprender y defender qué significa ser uruguayo. Para que no nos arrebaten nuestro sentir republicano y nuestras ganas de convivir, con discrepancias y disensos, pero sobre todo, de convivir en paz.

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