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Nuevos movimientos

#MeToo y #TimesUp


@| #MeToo y #TimesUp, ambos movimientos contra el acoso, discriminación y el abuso sexual contra las mujeres, nacido en los EE.UU. por el gremio de actrices de Hollywood, denunciando el acoso y abuso sexual padecido durante sus carreras artísticas como también reclamando una paridad salarial con sus colegas hombres por la discriminación que han sufrido en ese sentido.

Bien por ellas, que pasando por alto los prejuicios de revelar circunstancias embarazosas que tuvieron que vivir, hacen buen uso de su popularidad para combatir las injusticias que ocurren en su gremio. Pero no queda ahí, porque ellas saben que están colaborando también con todas las mujeres de su país y del mundo, a quienes nos alcanza sin excepción la realidad de que en algún momento de nuestras vidas, sufrimos algún caso de prejuicio a causa de nuestro género.

Eso me lleva a mi propia vida y a la de las mujeres de mi generación nacidas a mediados del siglo XX, que en mayor o menor medida, hemos tenido que vivir con la realidad de que los hombres por el sólo hecho de ser varones, tuvieron el viento a favor desde que nacieron.

Estas mujeres de mi tiempo – al contrario de lo que muchos piensan – nunca quisieron ser superiores a los hombres, sólo quisieron la igualdad de oportunidades en todos los sentidos posibles, que les fue tan esquiva o difícil de instrumentar por su paralela condición de madres, esposas, hijas y amas de casa. Su trabajo se duplicó, pues en algún momento de sus vidas salieron a trabajar para ayudar en los ingresos familiares, sin darse cuenta que se obligaban a una doble jornada laboral fuera y dentro de la casa.
Esta desigualdad hombre-mujer afortunadamente ha disminuido en la generación vigente y esperemos que siga mejorando en el futuro, pero no nos engañemos, aún es difícil lograr el objetivo de altos cargos ejecutivos, políticos, empresariales y profesionales con igualdad salarial, meta a la cual algunas han llegado con tremendo sacrificio personal y familiar, con un stress que un hombre en la misma situación seguramente no tiene que vivir.

Además, toda mujer triunfadora tarde o temprano es juzgada por algunos como dura, poco femenina, inaccesible, no hogareña, debiendo demostrar con creces ser merecedora de esa posición.

¿Cómo es posible que habiendo demostrado de todas las formas posibles nuestra capacidad, responsabilidad y dedicación, sigamos siendo una mínima expresión en cargos de gobierno? Cómo puede suceder que tantas profesionales uruguayas brillantes no hayan sido consideradas para colaborar en los destinos del país y haya otras que sí los ocupan y no llegan ni por asomo a la preparación y experiencia requerida para los cargos que desempeñan?

Si bien es cierto que las nuevas generaciones presentan cambios de importancia, sobre todo en las relaciones de convivencia en cuanto al reparto de funciones y la atención de los hijos, seguimos viendo como estas mujeres jóvenes siguen teniendo los mismos conflictos de elección materna-laboral, que como todas sabemos, es una situación emocional sin escapatoria.

Siempre agradezco haber nacido en estas latitudes, pues es lamentable la aberración que padecen mujeres en otras culturas, resultando inconcebible que países poderosos no salgan a protegerlas debidamente por las vías que sean posibles, diplomáticas o sancionatorias, como lo hacen de hecho por divergencias políticas que aunque sean respetables, no significan el espanto de una mujer lapidada, abusada, sin instrucción ni salud pública entre otros horrores.

#MeToo y #TimesUp, ambos movimientos son el comienzo de una nueva era de reivindicaciones. Su misión es digna de destacar y merece el mayor de los respetos. Que su ejemplo ayude a inspirar a jóvenes mujeres que sin bajar los brazos, continúen la obra de quienes las antecedieron, transmitiendo este legado de generación en generación para el bien común de nuestro género.

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