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Nuevamente el voto del exterior


@|Una vez más el FA avasalla un pronunciamiento del soberano votando una impresentable ley que interpretaría, según el criterio de estos iluminados, los Arts. 77 y 81 de la Constitución. 

¿No corresponde preguntarse qué parte no entendieron de que No queremos el voto consular?; porque lo entendieron perfectamente.
Pero este es su modus operandi, seguir insistiendo y atacando por distintos flancos, hasta encontrar un punto débil donde abrir una brecha por la cual introducir sus proyectos. 

Así lo hicieron con la Ley de Caducidad y también desconocieron el resultado del plebiscito de Ancap promovido por ellos mismos contra una ley redactada, por si fuera poco, por el propio Danilo Astori. No solamente se asoció Ancap con privados sino que además la hicieron parir una numerosa prole de sociedades anónimas satélites, de derecho privado y de muy dudoso control por parte de quienes debieran ejercerlo. 

Pero más preocupante es la ausencia de reacción por parte de la oposición.

La declaración de la bancada del Partido Nacional que resolvió no acompañar el proyecto porque “no es algo oportuno y hay otras prioridades” y que se “maneje la posibilidad de promover acciones de inconstitucionalidad en caso de que el Parlamento finalmente sancione la iniciativa”, es de una tibieza exasperante. 

¿Nadie va a defender al 60% de los votantes que no apoyaron el voto consular? ¿Nadie va a reclamar que se respete el resultado de esa consulta popular? ¿Debemos esperar pasivamente a ver si es sancionada la ley, para que recién evalúen la posibilidad de iniciar acciones de inconstitucionalidad? 

Habrá entonces que creer en la sabiduría popular cuando dice que no existe una verdadera oposición, mal que esto le pese a muchos. 

Si este esperpento llegara a ser sancionado, hay que dar la batalla desde el primer día para que sea derogada, anulada, muerta y enterrada.
Ya se ha demostrado sobradamente que los orientales que aquí vivimos queremos que nuestro destino político sea decidido, cualquiera sea el resultado, por nosotros mismos. No por mileuristas, ni cruzadores de charcos, ni nada que se le parezca. Y el que quiera tener ese derecho, que vuelva al país, pero para quedarse.

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