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Cuando era niño


@| Recuerdo aquella época a principios de los años 90 cuando iba a la escuela en mi ciudad natal en el Interior, qué bello era ir a jugar a la pelota en la plaza con mis compañeros, no tener siquiera teléfono fijo en mi casa y hablar con las personas cara a cara. En esos tiempos la maestra era como nuestra segunda madre y si ella decía algo, ese algo era palabra santa. Y mirá si nuestros padres la iban a desautorizar; si te hacías el vivo tu madre te ponía en penitencia en casa, te dejaba sin ir a la plaza y tenías que hacer todos los deberes, te guste o no. Así es que ciertos valores como el respeto y la educación se conservaban y transmitían de generación en generación.
Este tipo de prácticas parecen haberse perdido con toda esta corriente progresista de que cada cual haga lo que quiera y como quiera. Hoy un maestro nunca tiene la razón y corre peligro de ser golpeado por padres del “pobre niño”, además de que parece que ahora salvar las materias es secundario porque no es “determinante” en el proceso educativo adquirir todos los conocimientos técnicos, según parece. 

Así es que hoy, cuando estoy sobre mis 30 años puedo ver como este país que supo tener educación y valores se está llenando de seres ignorantes gracias a la bajada de exigencias educacionales, a un ex presidente como Mujica que se encargó de defenestrar a la educación universitaria y por sobre todo por el FA para obtener mejores cifras de “pase” en la educación, así puede seguir haciendo auto propaganda. Citando al ex presidente: “Educación, educación, educación y otra vez educación”. 

Hoy tenemos una sociedad llena de jóvenes (y no tan jóvenes) que no sabe hablar, mucho menos escribir, porque en la escuela no le enseñaron ni siquiera a leer y que además pretende tener un trabajo al cual ir a sentarse de 9 a 18hs con el celular en la mano todo el día, sin hacer nada, sin saber nada, siempre pensando en como trabar el progreso y quejándose del lugar donde trabaja. 

¿Es esto lo que queremos? Una sociedad llena de ignorantes que le compra espejitos de colores a los gobiernos de izquierda, que vive de la limosna que estos ineptos les dan y nos sacan a todos los que laburamos con estos impuestos depredatorios que nos obligan a pagar hasta por respirar. Aunque soy joven y espero algún día pueda volver a ver un Uruguay de valores y educación, revertir todo esto no va a ser fácil y va a llevar muchos años, ojalá esa reversión empiece en 2020.

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