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Necesaria memoria histórica


@|Debieron transcurrir muchas décadas del fin de la Segunda Guerra Mundial, para que el Parlamento Europeo instara a reconocer como un relevante factor cultural de convivencia, la necesaria “memoria histórica” que equipara a los crímenes cometidos por el nazismo, las atrocidades cometidas por el régimen comunista y de otros también totalitarios que en el Siglo XX superaron en número a las muertes causadas por Hitler y sus secuaces; no sólo contra los judíos sino contra los derechos humanos y las vidas de millones de inocentes que sucumbieron ante políticas que desconocieron flagrantemente a la persona humana, con una insanía pocas veces vista.

El ocultamiento, cuando no la interesada negación por parte de seguidores de los regímenes comunistas desde Stalin a Mao, llevó a endilgar al régimen nazi fascista y “de derecha” la responsabilidad del Holocausto y de la violación de los derechos humanos; pero la Verdad “hija del Tiempo y no de la Autoridad” al decir de Francis Bacon, ha salido a luz. Nunca antes se había reconocido -a nivel institucional- esta equiparación, que nivela en términos de atrocidades, los crímenes perpetrados por “ambos demonios”, que la mentira de los dirigentes comunistas intentó ocultar. No olvidemos las loas escuchadas en nuestro país, a los avances en la “coexistencia pacífica de millones de seres humanos” impulsados por la URSS, o lo que según ellos, significó para “el desarrollo social, para las ideas basadas en la igualdad y el freno al odio” repetidas una y otra vez, por bien remunerados dirigentes comunistas.

Por eso, tal vez, nos sigue llamando la atención la celebración del 50 Aniversario de lo que los Tupamaros (actual MPP) denominan con orgullo la “Toma de Pando”, cuando en 1969 y mucho antes del Golpe de Estado, lo que hicieron fue una sangrienta intentona por dominar una ciudad, que resultó un hecho a lamentar. Allí cuentan sólo a sus tres “caídos”, y soslayan o minimizan las muertes de un policía y un inocente civil, que nada tenía que ver con los hechos en los que trágicamente perdió su vida.
En esa ocasión, su “éxito” consistió en lo que sabían hacer: robar bancos. Pero en rigor de verdad, todo fue un fracaso, indigno de ser recordado. Una “chambonada” muy cara, que puso a muchos Tupamaros entre rejas. Pero insisten desde esas tiendas y machaconamente, en presentarse a los jóvenes como los “mártires”, como los “que lucharon contra la dictadura”, (cuando no tiraron un tiro contra los militares, y sus más importantes cuadros dirigentes se encontraban detenidos desde 1972) y la caída de las instituciones, -que inicialmente apoyaron- ocurre en Junio de 1973.

Quiso la coincidencia histórica que, el mismo 8 de Octubre, fecha en que se conmemora la Paz de Octubre de 1851 (en la que “sin vencidos ni vencedores” se pusiera fin a la Guerra Grande que enfrenara a Blancos y Colorados) se identificaran los restos de Eduardo Bleier, quien fuera secuestrado y vilmente torturado “por comunista y por judío” en un centro clandestino de detención en 1975.

Ciertamente, una acabada muestra de una violencia y abuso de poder estatal, que no sólo nos repugna, sino que es inaceptable ayer y siempre, en nuestro Estado de Derecho.

Ante la proximidad de las elecciones nacionales, ojalá que los jóvenes votantes accedan a la necesaria “memoria histórica”, sin hemiplejías, que adviertan la fractura social que han producido los fanatismos de cualquier signo.

Que las instituciones democráticas y republicanas de las que nuestro Uruguay supo ser pionero, garantizan la convivencia y requieren de esa memoria, para desde su propio fortalecimiento, encarar el porvenir.

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