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Mundos paralelos


@|El Dique Mauá está situado en la rambla montevideana, sobre el Río de la Plata y entre las calles Ciudadela y Río Branco.

Dicho predio fue declarado en su oportunidad Monumento Histórico Nacional, pasando a tener la protección especial otorgada por intermedio de la Ley 14040 del año 1971, a través de la cual se creó la Comisión del Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural de la Nación y designó a partir de aquella fecha y hasta el presente, una serie de edificios, plazas y obras cuya preservación y cuidado estaba especialmente resguardado. Nada se puede modificar de su fachada, estructura o diseño arquitectónico si no cuenta con el previo aval de la Comisión, que funciona bajo la órbita del Ministerio de Educación y Cultura.

En 2016, se generó un gran revuelo cuando Buquebus mostró interés en instalar su terminal en ese predio, para lo que presentó un proyecto que hasta contó con el visto bueno de la Comisión de Patrimonio, seguramente porque la estructura edilicia respetaba los planos originales.

No obstante ello, una serie de actores sociales encabezados por una Comisión de Defensa del Dique Mauá, lograron, mediante la presión que ejercieron, que dicho proyecto no prosperara, al menos hasta la fecha.
Todo lo anteriormente narrado sucedió en el mundo donde las reglas y las leyes valen y donde el cuidado del patrimonio moviliza hasta a la sociedad civil.

Después está el otro mundo, ese donde un artista callejero se levanta un día, toma sus petates y se va al Dique Mauá a desparramar su arte sobre el muro protegido por la Ley 14040, patrimonio histórico de la Nación, por decisión autónoma e inconsulta.

Otro día, en ese mismo mundo, un artista de brocha gorda y un chofer de carro de supermercado que quién sabe cómo adquirió, van al mismo sitio y deciden que no hay arte callejero ni monumento histórico que valga y meten un fondo blanco para recordarnos a todos que el 1° de Mayo es el Día de los Trabajadores.

La historia termina con los jefes de estos últimos pidiendo perdón y arrogándose el derecho de ejecutar otra obra en el mismo lugar.

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