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Mister Martin


@| Me quiero referir a una carta titulada “Otros tiempos” o muy similar enviada por el Sr. Norman Martín que me causó profunda emoción porque me retrajo a los primeros años de mi niñez en la estancia Bichadero en Río Negro donde mi padre desempeñó funciones en la administración. Más allá de brumosos recuerdos atento a mi corta edad a la sazón, mantengo indeleble en mi memoria a Mister Martín propietario de la estancia y a sus hijos Norman e Ian con quienes y con mi hermano Gerardo compartimos tantos juegos y travesuras. Otros tiempos como dice Norman Martín a quien creía definitivamente perdido pero que ha reaparecido milagrosamente en este tiempo. La pureza del Río Negro de aquella época era también el símbolo de la pureza de la vida en aquella inolvidable época, en que ni por asomo se hablaba de inseguridad, no se conocía ni la palabra ni el concepto de stress, la familia almorzaba y cenaba unida con la radio encendida como gran elemento de entretenimiento e información y los niños salíamos libremente a jugar con escobas que hacían de caballos o con pelotas a con las que exhibíamos nuestras habilidades futbolísticas pegándoles de punta y para adelante, en tanto nuestros padres dormían la siesta con la absoluta tranquilidad de que nadie nos iba a hacer daño. Desde aquella humildad y con el sacrificio de nuestros padres y el propio, hemos obtenido un título universitario viniendo a Montevideo a vivir en una pensión en una urbe desconocida, dejando lejos nuestra casa, nuestros amigos y nuestra familia, trabajando hasta de pinches de cocina para que a nuestros padres no les resultara tan pesado nuestro mantenimiento. Sin pedir nada a nadie ni envidiar a nadie. Orgullosos de nuestro esfuerzo en una época y un Uruguay en que el esfuerzo era valorado y recompensado. Como Lo hicieron tantos estudiantes del interior. Hoy el hermoso Río Negro se está degradando tal como se ha degradado la sociedad, nuestra convivencia y nuestros valores. Pero con un fuerte abrazo al amigo de la infancia Norman Martín y un emocionado recuerdo para su padre Mister Martín y la estancia Bichadero de quienes mi padre y mi hermano mayor tanto hablaban, va mi esperanza de que el alma humana recupere y reconstruya aquellos hermosos tiempos.

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