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Yo ya me harté de las maldades

Me resisto como puedo


Donde termina el poder destructivo del estado, empieza la creación y la fuerza del ser humano.

Los largos y ponzoñosos lazos de las retorcidas leyes, envenenan el alma de buenos y malos, la única diferencia es que el malo es veneno y esta vacunado contra el estado, pero el bueno que poco a poco va pereciendo sin comprender la razón de su existencia y de su muerte; su alma inocente se quema inconsciente.

La maldad del gobierno es un veneno que hay que conocer, solo así se le puede contener.

El latrocinio es motivo principal del gobierno y su entorno, que es incapaz de ganar honestamente el pan para su familia, pero en este hecho esta su pecado y la esencia de su veneno, que al saberse ruin se disfraza con fatuas dignidades inmerecidas para dar apariencias externas que no pueden sin embargo cambiar su corrupta alma que oculta con la mentira que larga en el periódico, la radio y la televisión.

Y el gobierno clepto progresista nos dice, que no hay dinero para las jubilaciones, que no hay dinero para la enseñanza pública, que no hay dinero para la salud, que no hay dinero para los tratamientos oncológicos, que no hay dinero para asegurarnos nuestro primer derecho que es el derecho a la vida y nos deja en manos de la delincuencia, etc.

Comprime los salarios de los trabajadores, mientras ellos se ponen sueldos millonario, y presionan a la Suprema Corte y a los jueces que intentan investigar la corrupción de los grandes mafiosos.

Yo ya me harte de providenciales y salvadores constructores de sociedades perfectas para siempre.

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