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Llegó el 2021...


@|Hemos superado tantas cosas. Nos hemos hecho cargo de tantas otras.
Llegaron las fiestas y festejamos. Festejamos que se fue el año que nos complicó la vida a todos. El año que nos sacó de la comodidad que siempre tuvimos y no nos habíamos dado ni cuenta.

Festejamos que estamos vivos, estamos en carrera. Somos quienes dentro de 10 años hablaremos de todo esto como de un mal momento del pasado. Festejamos la vida. Esta vida que hoy se pone de pie y se revela. Se defiende, se honra. Hoy más que nunca, no basta con ser, hay que parecer, dar ejemplo, comprometerse y darse al otro. Solo así habrá algo para festejar.

Cuando era una chiquilina fui a almorzar a la casa de una compañera que vivía en el campo. Allí convivía en una humilde casa, con sus padres, sus 4 hermanos, sus abuelos y una bisabuela que tenía el mismo aspecto que los indígenas que veía en la televisión. Al llegar al lugar, aquella anciana mujer me pidió que la acompañara al gallinero y escogiera 2 gallinas.
- Son todas lindas, le dije para agradarle, pero me esforcé en buscar las 2 más grandes y lustrosas para satisfacerla.

Sin mediar palabra, les retorció el pescuezo y las tomó bajo el brazo como la cosa más intrascendente. Para mí, fue la primera vez. Algo que aún hoy recuerdo con culpa por haberlas escogido sin saber lo que les esperaba.
Al culminar el almuerzo, la bisabuela se levantó rápidamente y se encaminó a lavar los platos. Yo como invitada, le pedí que me dejara lavarlos mientras ella descansaba. Se rió y me dijo que cuando tenía mi edad, caminaba 2 km de ida y vuelta en busca del agua para lavar los platos y luego, lo hacía al borde del lago.

-¡Esto de abrir la canilla y que el agua salga, es mágico! Me encanta- y continuó riendo.

A lo largo de la vida, he pensado tantas veces en aquella señora.
¡Aprendí tanto, aquel día! Aprendí que el tener tanto por tanto tiempo, nos impide ver lo que en verdad tenemos y sólo lo visualizamos cuando por algún motivo lo perdemos. Aprendí que muchas veces elegís cosas sin saber los planes que los demás tienen para esas elecciones y eso nos lleva ineludiblemente ante muchas sorpresas. Aprendí también que el cambio es bueno, casi revelador.

En estas fiestas, Jesús volvió a nacer, el año viejo se fue y el nuevo llegó. Algunas personas habrán aprendido algunas cosas y otras, como siempre pasa, no habrán aprendido nada.

Pero el mundo seguirá andando y todas estas vivencias, con el tiempo, se convertirán indefectiblemente en anécdotas.

Y aquí vienen mis deseos para ti. Deseo que seas una de esas personas que aprendió algo de todo esto. Deseo que tus horizontes se hayan ampliado.
Que valores más lo que tienes, la familia que integras, las certezas que nos rodean y nos cobijan. Los paseos, los abrazos, los besos, las risas, los roces.
Te deseo para este año despreocupación; aquella linda sensación con la que solíamos vivir. Con eso bastará seguro para poder vivir tranquilos y crecer, que de eso se trata la vida. ¡Felicidades!

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