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Legítima defensa



@|Con respecto al Dr. Ottati me comprenden las generales de la ley. Soy su amigo desde hace muchísimo tiempo.

Por ello he seguido con atención su brillante trayectoria como Catedrático de Derecho Penal. Incluso recuerdo, con particular emoción, el momento en que al recibir el diploma como Profesor Emérito de esa especialidad, sus alumnos y ex alumnos que se encontraban presentes, lo ovacionaron y aplaudieron con particular entusiasmo. 

En consecuencia, debo admitir que es posible que mi opinión, sobre lo que este jurisconsulto opina sobre la legítima defensa, pueda no poseer la objetividad necesaria. Pero aún así, avalado por mis casi 60 años como abogado y profesor de Derecho, quiero manifestar que comparto total y absolutamente lo que Ottati sostiene en cuanto a la vista fiscal y a la sentencia que condenó a un empresario a más de 4 años de prisión por haber ultimado a un rapiñero que, con violencia y armado, juntamente con otro delincuente, se retiraba de su negocio con toda la recaudación de ese día y amenazando a sus empleados. 

Como expresa el autor del proyecto que se transformó en el Código Penal vigente, el profesor Dr. José Irureta Goyena, en sus notas explicativas, la legítima defensa se extiende a la protección no sólo de la vida sino también de “la integridad física, la libertad, el pudor, los bienes y el honor” y se extiende a los terceros, parientes o no del imputado..”. 

Incluso Irureta Goyena aclara que “el Código Italiano extiende la legítima defensa a los bienes, sólo cuando se perfila el peligro para la persona”, lo que está indicando que ese no es el caso del código uruguayo, donde no se requiere el mencionado peligro a la persona. 

En el caso “sub examine”, parece claro que estaban en riesgo los terceros, es decir, sus empleados y también sus bienes por cuanto el delincuente se retiraba con los dineros que había extraído de ese comercio. Para la aplicación de la legítima defensa no se requiere que exista peligro de vida del imputado, que incluso podría haber existido en este caso, bastaba con que se intentase proteger los bienes o la integridad física y la vida de sus empleados.

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