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¡Justicia... verdadera!


@|¡Compatriotas, creo que definitivamente hay una parte de la sociedad que se pudrió! 

Ya no respetan ni a los voluntarios sociales, ni a las ambulancias, ni a los niños, ni a los ancianos, ni a los comerciantes, ni a los soldados, ni las escuelas. Y mucho menos a la Policía. 

No me importa ahora filosofar ni desde cuándo ni por quién; se pudrió esta parte de la sociedad. Sin duda que esto no es producto de unos pocos años recientes. Todos los ciudadanos de este país estamos de una forma u otra colaborando y contribuyendo, hoy más que nunca, para que a nadie le falte un plato de comida, una atención médica, una ayuda por sus hijos, una educación gratuita y todo eso cuesta mucho dinero y el esfuerzo de muchos.
Por ello, es doblemente injusto e ingrato que, aún así, haya un grupo de malvivientes que nos sigan robando, hiriendo, matando, burlando y poniendo en riesgo, día a día, a nuestros hijos, nuestros bienes y nuestra merecida tranquilidad. 

No quisiera tener que asistir a los brutales excesos que se llegaron a cometer durante mi vivencia en Venezuela, en momentos que la delincuencia desbordada produjo la ira masiva de los ciudadanos en los barrios. Y llegado el momento, los vecinos -hombres y mujeres - se organizaban en guardias para esperar a los malvivientes, y una vez que los apresaban los mataban a golpes, los ahorcaban, los rociaban y les prendían fuego. ¡El espectáculo era dantesco y ni los que actuábamos como dirigentes vecinales podíamos evitarlo! 

No quisiera eso para mi país, pero creo que los señores jueces y fiscales, y fundamentalmente nuestros representantes nacionales en el Parlamento tienen que tomarse más en serio la vida de nuestros ciudadanos!  

No es posible que sigamos drenando nuestra impotencia en discursos e interpelaciones estúpidas culpando a la Policía o al Ministerio del Interior, mientras cómodamente cobran sus suculentos sueldos mirando para el costado. Esto no es un problema policial, ¡y lo sabemos todos! 

¡Esto es un problema se dignidad nacional... y nos compromete a todos! 

En nombre de mi familia y de todos mis compatriotas exijo la mayor severidad en las medidas y en las decisiones, para que unas pocas manzanas podridas, no nos pudran el contexto social. ¡Los uruguayos no nos merecemos esto! 

¡Basta ya de derechos humanos, para quienes ni siquiera son humanos derechos!

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