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¡Qué injusticia!


@| Yo no soy abogado. Pero se leer y escribir y creo ser lo bastante inteligente para comprender lo que leo. La constitución de nuestro país dice en: Sección II -Derechos, deberes y garantías.
Capítulo 1, art. 11,
El hogar es un sagrado inviolable. De noche nadie podrá entrar en él sin consentimiento de su jefe, y de día, sólo de orden expresa de juez competente, por escrito y en los casos determinados por la ley.
El artículo es bien claro. No se precisa ser doctor en derecho para comprenderlo. 

De noche, en mi casa no puede entrar nadie sin mi consentimiento. Sólo en los casos que manda la ley y por orden expresa de un juez. Lo repito porque no hay dos interpretaciones. 

Ahora bien. Primera pregunta a quien corresponda:
¿Quién se encarga de hacer inviolable cada hogar? ¿Hay un policía en cada casa de nuestro país? Obviamente no. Sería ridículo pretenderlo. ¿Entonces? El dueño de casa y/o demás integrantes del hogar, se tienen que encargar de hecho de esa inviolabilidad, sobre todo en la noche.

Los uruguayos estamos viviendo momentos de gran inseguridad. No hablemos de lo que pasa en las calles. Y ya estamos viviendo lo que el vulgo denomina “entradora”, “copamiento” o cualquier otro tipo de invasión de propiedad privada por parte de delincuentes. Y, de acuerdo a la constitución, cualquier ciudadano (entre los que me incluyo) tiene derecho a defender su hogar con los medios a su alcance. Y si esa defensa no ocasiona daños o lesiones directas al (los) delincuente (s) invasor, no hay violación a ninguna ley, porque la constitución ampara a quien se defiende.
Y menos aún, si el delincuente se lesiona (leve o gravemente) en su intención de huir. 

Esto es lo que acaba de pasar en Mercedes. Que se entienda bien: un empresario, constatando en su propiedad la presencia de un intruso, hizo con un arma de su propiedad, un disparo al aire. 

En su afán por huir, y al saltar malamente un muro, el delincuente se golpeó en la cabeza, cayendo gravemente herido por su propia acción.

Que haya fallecido como consecuencia del golpe no cambia las cosas.

Lo que sorprende, es el procesamiento del vecino, que lo único que hizo fue defender la inviolabilidad de su domicilio.

Da que pensar. ¿O no?

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