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Indignación


@| Indignación es lo que siente quien trabaja en el ámbito público o privado y debe entregar 15% o más de su sueldo para el IRPF. Indignación es lo que sienten muchos jubilados, que a pesar de cobrar jubilaciones muy recortadas por el BPS, deben también aportar el impuesto llamado IASS.
Se llega a fin de mes con deudas, la mensualidad que se cobra es exigua y encima, alrededor de un 20% de la misma pasa a manos de la DGI. 

¿Hasta cuándo el gobierno nos seguirá esquilmando? Sería bueno y saludable que desde presidencia de la república se dé a conocer, por cada una de las dependencias públicas cuánto dinero se recauda por IRPF e IASS y a qué se destina el mismo; es un derecho que les asiste a todos quienes tienen que aportarlo en forma compulsiva. 

Capítulo aparte merecen los aumentos a jubilados (8.98%) y trabajadores públicos (6,5%) y la mayor ridiculez de todas), el 6% de inflación anual (según cálculos del gobierno), porque los que tienen que mantener una familia saben que la inflación es bastante más de un dígito. Conmino al señor ministro de economía , para que redacte un escrito y lo publique en la prensa, Internet, etc., explicando a la opinión pública cómo se calcula el porcentaje de inflación anual, ya que en el Uruguay de hoy ni al mago Houdini, si reapareciera, le daría el 6%. 

Otro fiasco de este gobierno es el Sistema Nacional de Cuidados, cuando personas de edad muy avanzada que no pueden valerse por sí mismas y ganan solo $5000 de pensión, solicitan una asistente por algunas horas diarias, lo primero que le preguntan es cuánto ganan las personas con las que viven, que, en definitiva, son las condenadas a pagar todos los gastos de los adultos mayores de la familia, el estado se hace el desentendido. Lejos de ser el buque insignia del señor presidente, el sistema de cuidados pasó a ser una chalana a la deriva. 

Y estos son solo algunos de los errores y horrores que esta administración comete, estamos pagando con nuestros magros salarios (la canasta familiar es de $90000), los despilfarros de quienes nos gobiernan; cabe entonces lo del título.

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