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Horizonte tormentoso


@|Presidente: “Indeciso - No sabe - No contesta”.
Nuestra muletilla para comenzar a trabajar todos los años es esperar la llegada del último ciclista. Pero este año no ha sido así, aunque algunos no lo quieran ver. El verano estuvo falto de lluvias pero no de tormentas.
El optimismo provocado por la masiva llegada de turistas en la primera quincena de enero fue rápidamente opacada por el movimiento rural de los auto convocados. Los reclamos pasaron rápidamente del campo a la ciudad, se desbocó el Presidente en las puertas del Ministerio, el gobierno tuvo la mala idea de realizar una cadena con un comunicador, se cerraron los ojos ante la sequía, los asesinatos siguieron aumentando, los robos, hurtos y rapiñas ya son parte de la agenda diaria, las tarjetas corporativas no distinguen partidos políticos y por primera vez en la historia un ex vicepresidente es procesado. Y seguramente queden en el tintero varios temas más que no hacen otra cosa que confirmar que el año no comenzó el 1° de abril. 

¿Y cómo vemos el horizonte? Con grandes nubarrones, mucha incertidumbre, falta de acción y una pasividad asombrosa por parte del gobierno. La mira no está apuntando a los problemas diarios que tanta atención reclaman sino a una “pelea” que se avecina por la ronda de salarios y el último presupuesto de esta administración. El Pit Cnt empuja por aumentos, los empresarios por productividad y los trabajadores por mantener su fuente laboral. El gobierno pretende quedar bien con Dios y con el diablo: pide ser cauto en los aumentos para no tener que enfrentarse a la Central y esboza alguna ayuda a pequeños empresarios (sea bienvenida) pero que no son los que mueven la aguja del empleo.  

El Ministro Astori dice que los presupuestos no deben ser siempre “aumentativos” pero su fuerza política ya está pensando en nuevas partidas que, por supuesto, carecen de financiación. Se necesitan inversiones y la única ocurrencia fue darle todo a UPM a cambio de nada. A los inversores locales les damos un puesto de feria y le reclamamos aportar más al resto de la sociedad. 

Salud, educación y seguridad es lo que escuchamos hace años y cada día que pasa estamos peor. El Sistema Integrado de Salud está desbordado y el usuario paga las consecuencias con demoras burocráticas no calculadas; la educación cada día está más alejada de quienes más la necesitan y solamente se aporta para salarios; la inseguridad es el flagelo más grande de éste gobierno que permanentemente le echa las culpas a las víctimas, favorece la delincuencia al no aplicar las leyes vigentes y se refugian en el silencio cuando más se reclaman medidas. 

Este es nuestro panorama y ante él, además, debemos sumar que el 15 de junio empieza el mundial y cuando finalice ya se abren los partidores de la campaña electoral. O sea que vamos a estar dos años bailando con el quietismo y padeciendo los problemas de hoy multiplicados por 24 meses.
¿Qué podríamos ir haciendo en esos dos años? En educación atender más a los estudiantes y no tanto a los docentes; perfeccionar los programas más a la medida de lo que fue toda la vida y de donde venimos más del 50% de la población. Hay que profundizar el estudio, el hábito del estudio que está tan devaluado como el hábito del trabajo. No condenar a los centros educativos que obtienen buenos resultados y optar por imitarlos. Volver a la escuela Valeriana, exigir a alumnos, profesores y padres resultados óptimos que redundaran en beneficio de todos.
En seguridad, no esperar que se produzcan cambios sociales en una semana; son necesarios pero llevan un tiempo que la población bien entendida y que no delinque no puede esperar. Un alto porcentaje de los delitos son cometidos por individuos reincidentes, con varios antecedentes en su haber y seguramente han sido liberados antes de cumplir su pena. Se deben suspender la reducción de penas en aquellos que ya poseen acumulación de delitos y se debe cumplir la condena en su totalidad. Y si no hay lugar en las cárceles que se construyan nuevas o se agranden las existentes. Si pudimos mal gastar millones en ejemplos que ya no vale la pena volver a describir, bien podemos construir nuevos centros de reclusión y terminar con “las cárceles” privadas que cada uno de nosotros debimos hacer con nuestras casas. 

Trabajo por hacer hay y mucho, a quienes deben hacerlo tenemos que exigirle su cumplimiento, sean del gobierno de turno o la oposición. De lo contrario en las próximas elecciones el Presidente electo será el más votado de la coalición “Indeciso - No sabe -No contesta”.

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