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Historias oficiales


@| Proliferan en los últimos años basta citar algunas. Casi todas integran el listado de los grandes logros del gobierno que unánimemente todos reconocen. PLUNA, el aval, la salud, la inseguridad, la educación, el abandono a los ancianos, los desvalidos jubilados, la perversa corrupción, MIDES, etc. 

Asistencialismo por hijo, que es solo para los que no trabajan ni trabajarán en blanco porque la pierden, trabajar exige cumplir horarios y estar todos los días, la asignación no tiene obligaciones salvo mandar al hijo a una escuela para que reemplace a la familia: le da de comer y supuestamente lo educa si educar fuese sinónimo de adoctrinar facciosos. 

Quienes eran muy jóvenes cuando llegaron los “Padres de la Democracia” al gobierno, (Vázquez y Mujica) , hoy tienen hijos que nunca vieron trabajar a nadie ni ocuparse que hubiese una mesa servida con el producto de su esfuerzo.

Lo de ganarás el pan con el sudor de tu frente son palabras de un Dios que no existe. 

Hoy aprendieron que esa es obligación del gobierno y de los que tienen porque trabajan y se esfuerzan para que se reclame por TV a los uruguayos solidarios para que colaboren donde falta algo, en tanto embolsan el “rating” de sus programas demagógicos. 

Hay miles de Km de banquinas para limpiar y asegurar que no estén descalzadas. Plazas y parques para limpiar y cuidar, calles para barrer, pasos a nivel para controlar. Entiéndase no con empleados del estado, contraprestación al asistencialismo, al menos para empezar. 

Sociedad violenta dicen y creen que está todo dicho y resuelto, omiten que hay dos violencias: la que hiere y mata físicamente y la que hiere y mata los valores, tradiciones y la red social. Una todos la conocen porque termina en velorio, llantos, duelo y entierro; la otra la ignoran porque se llama mentira, desinformación y prostitución de la historia, esta nunca termina se reproduce una generación tras otra. 

Compréndame; leyendo lo que leo o viendo y escuchando lo que hay, tengo mis buenas razones para estar harto. No me parece que el mundo este dispuesto a darnos 100 años para cambiar la población, tampoco quiero recibir “guantánamos”, sirios, africanos, chinos o hindúes llenos de problemas propios para sumarlos a los nuestros. 

El desgaste es grande por dar vuelta a cada rato la tortilla o el panqueque para evitar que se queme acomodándolo al relato impredecible de un grupo de líricos que nos gobiernan.

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