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Futuro incierto


@|Estoy en busca de un apartamento de tres dormitorios ya que tengo una familia con dos hijos (niño y niña) y en edad pre adolescente, lo que me condiciona. 

Quizás esta situación sólo la comprendan quienes estén en la misma o la hayan pasado ya. 

Pues bien, buscando y buscando, no logro encontrar más que 1% de las ofertas; que tengan tres dormitorios, lógicamente a precios razonables para una familia de clase media.

Todas las construcciones de Montevideo, sea en el barrio que sea, son de dos, uno, y de moda nunca vista en la historia, con la leyenda “sin dormitorio”. 

A lo ya común hoy día de “cocina integrada”, la vieja denominación era “kitchenette”, o sea una mesada dividida dentro del único ambiente, se le suma entonces el “sin dormitorios”. 

Es verdad que hay que ser realistas, la juventud de hoy día atrasa la ida de la casa materna, no quiere compromisos, no desea casarse, no forma familia, y si lo hace, el promedio de hijos creo anda en el 1,5%, sumado a que no les dan los ingresos como para independizarse. 

La realidad es esa, quienes apostamos a la familia, quienes nos la jugamos a mantener y dar al país más población, más gente, realmente la pasamos difícil. 

Parece, mejor dicho, lo es, que tener dos o incluso tres hijos, es estar fuera de los parámetros normales. 

Si analizamos las estadísticas, los números, vemos que el Uruguay sigue envejeciendo, a ritmo mucho más acelerado que lo que lo ha hecho desde hace cincuenta años. 

Muchas empresas cierran, o hacen maravillas para poder mantenerse debido a que no hay consumo, no hay gente para ciertos rubros, y de ahí los altos precios o costos que a veces vemos. 

Lo cierto de todo esto es que quienes apuestan a invertir en construcciones, lo hacen en base a la realidad, es un negocio, y no debería molestarme, pero realmente vamos por mal camino. 

De los pocos nacimientos que hay en el país, más del 80% se dan en las clases socioeconómicas bajas, o muy bajas, dejándonos como reflexión que dentro de no muchos años estaremos en un país con mayorías pobres, con muchos desempleados, con más asentamientos, etc. 

Estos hijos únicos, de las nuevas familias, quizás estén mejor, puedan estudiar, viajar y recibirse, puedan tener su apartamentito sobre la rambla y demás. Pero también hay que decirles que vivirán rodeados de muchos, muchos pobres, todos esos que hoy siguen naciendo en los cantegriles, en los asentamientos, los que no les interesa buscar una vivienda más grande, los que viven hacinados, los que mañana, no muy lejano, serán mayoría.

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