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Una frazada corta

Condiciones que alarman


Se están produciendo una sucesión de hechos económicos en Argentina que derivaron en la necesidad por parte de su gobierno de solicitar un mega-préstamo al Fondo Monetario Internacional. Entre los hechos más salientes, en lo que tiene que ver con nuestro país, está la abrupta devaluación del peso argentino, que pasó de cotizarse de 19 a 1 a 28 a 1 dólar en menos de 6 meses, es decir un 50%. El elevado déficit fiscal que gradualmente el gobierno actual se redujo en algún punto, pero a costa de un elevado endeudamiento, continua siendo muy alto y contribuirá a que la inflación ronde el 30% anual luego de esta devaluación. En consecuencia, la paridad cambiaría con nuestro país cambió radicalmente y dejará de favorecer el ingreso de turistas como ocurrió en los dos últimos años, para producir un fenómeno inverso.

Mientras tanto en nuestra frontera norte, la mayor economía de América del Sur sufre una prolongada recesión y en los últimos días devaluó el real un 5%, todo ello incendiado por una tremenda crisis política desatada por la enraizada corrupción política, que determinó la caída de la Presidenta Dilma Rousseff y la prisión del expresidente Lula da Silva, ambos del izquierdista Partido de los Trabajadores.

Pretender ignorar la incidencia negativa que ambas circunstancias tendrán sobre nuestro país sería un grave error. A ello se sumarán las consecuencias climáticas que afectaron tremendamente los rendimientos de la cosecha de soja, agravados por la caída de su precio internacional, el alto endeudamiento de los tamberos y otros sectores agrícolas, que impactarán en una retracción del consumo y la inversión del sector privado.

Por otra parte, el sindicalismo organizado, consciente de su poder político, exige el cumplimiento de la quimérica promesa electoral del 6% del total de la producción nacional, léase PIB, para la educación, más reclamos de sindicatos de la educación privada, de la salud, de Conaprole, etc. Aumentar el gasto público para satisfacer esas demandas en un ciclo recesivo de la economía – que se producirá inevitablemente, por más que el gobierno pretenda vender una diferente idea -e ignorar el entorno también contractivo de las economías vecinas- traerá aparejadas graves consecuencias para la sociedad uruguaya en el futuro inmediato y mediato.
No existen mayores diferencias entre un presupuesto familiar y el de un país. Si Ud. gasta todos los años más de lo que gana, lo irá solucionando con una tarjeta de crédito, luego con un préstamo bancario y después con otro tipo de crédito, cada vez más costoso. Si a esto le agregamos que en las épocas de bonanza, alguno de sus hijos se compró acciones de una aerolínea fundida o invirtió en grandes proyectos en puertos de aguas profundas, regasificadoras, plantas de cemento, con su garantía, sus finanzas terminarán muy mal.

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