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Feminismo o antimachismo


@|No es novedad que la violencia es un mal de nuestro tiempo que poco a poco va tomando proporciones insospechadas.

El sábado pasado, un muchacho de 28 años fue asesinado por otro hombre de 40 luego que el joven saliera en defensa de una niña, mientras ambos viajaban en un ómnibus capitalino. Casualmente el jueves 10 de mayo, sobre las 19 hs, en la línea 109 de CUTCSA con destino Parque Roosevelt, en el coche número 825, me tocó presenciar un incidente que, sin llegar a tal gravedad, nos dejó a todos perplejos.

Ese día llovía mucho, y a esa hora, el ómnibus estaba repleto de pasaje. De pronto, un señor mayor sentado delante de mí, le sede el asiento a una señora de edad que tenía dificultades para mantener el equilibrio, hasta ahí todo perfecto. El hombre entonces se pone de pie en el pasillo e intenta acomodarse como puede, pues con tanta gente amontonada como ganado, no había mucho espacio. Es ahí que una mujer que se encontraba del otro lado del pasillo comienza a insultarlo groseramente, el hombre sin comprender qué pasaba le pide disculpas, pero la mujer hace oídos sordos y continúa insultándolo con una lluvia de improperios imposibles de reproducir, ante lo cual el hombre le responde “loca, estás loca”. Para que… ante esto la mujer lo vuelve a insultar y lo escupe en la cara, el hombre sin poder salir de su asombro le recrimina y ella con tono desafiante vuelve a escupirlo buscando su reacción. El hombre se contiene, y es allí que otras personas del pasaje intervienen para calmar las aguas. De pronto el hombre, un señor mayor, se quita los lentes, se le cae la tarjeta de STM y se descompensa, se le aflojan las piernas y todo su cuerpo comienza a temblar. Al ver esto, varios pasajeros lo ayudan haciéndolo pasar hacia el fondo y dándole un asiento. La angustia, la impotencia y las lágrimas de ese señor lo decían todo. No podía entender el motivo de tal agresión ni el odio desmedido de esa mujer. Decía: “Nunca en mi vida pasé por algo así, ¡qué vergüenza!”, “la verdad no puedo entender”… 

Todos quienes estábamos alrededor le pedimos que se calmara y le decíamos que la mujer era una desubicada, que no tenía que ponerse mal por lo sucedido, incluso otra señora se ofreció para salirle de testigo y denunciar la agresión, pero el señor no quería más problemas, incluso dijo: “Ella me provocó, pero si la llego a tocar me meten preso a mí”. Otra mujer acotó: “Me llega a hacer eso a mí y la entierro de una piña”… 

Y yo pregunto: ¿estas mujeres que sienten el empoderamiento femenino como una excusa para avasallar a cualquier espécimen masculino que se les cruza en el camino?, ¿son realmente feministas o antimachistas?

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