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La eugenesia

Un tema de debate


La eugenesia, que significa “bien nacidos” en griego, fue una corriente de pensamiento surgida a finales del siglo XIX cuya premisa era que mediante la selección genética se podía mejorar la especie humana. Muchos eugenesistas se inspiraron en la cría selectiva de animales para lograr pura razas como analogía para la mejora de la sociedad humana. La eugenesia era vista por diversos científicos como “progresista” y una forma de aplicación al campo de la reproducción humana.

Leonard Darwin, el cuarto hijo de Charles Darwin, presidió la Sociedad Eugenésica Británica de 1911 a 1928 y luego presidente honorario hasta su muerte en 1943.

Durante buena parte del siglo XX miles de personas fueron esterilizadas en Estados Unidos, en muchos casos en contra de su voluntad y la de sus familias, por mandato de leyes eugenésicas aprobadas en varios estados. Más tarde la Alemania nazi de Adolf Hitler fue famosa por los programas eugenésicos que intentaban mantener una raza alemana “pura” por la aplicación de su política de “higiene racial”.

Ellis Island en Nueva York fue la puerta de ingreso de millones de inmigrantes hasta mediados del siglo XX. Como en una suerte de purgatorio, los recién llegados debían cumplir con un largo proceso burocrático que comprendía rigurosos exámenes. Eran sometidos a un examen clínico, a uno psicológico y a un interrogatorio adicional. Fueron rechazadas y deportadas miles de personas y cientos se suicidaron antes de abandonar la isla que recibió el apodo de “la isla de las lágrimas”.

Uruguay no fue ajeno a la práctica de la eugenesia como política de Estado. Se implantó formalmente tanto a residentes como a inmigrantes en la dictadura de Terra. Por una parte, en 1937 se creó el carné de salud por ley 9697 (vigente aún hoy) la cual establece en su artículo 8 que “no se podrá ingresar a la Administración Pública sin poseer el Carnet de Salud que declare al interesado exento de toda enfermedad contagiosa o crónica que lo inhabilite para el cargo respectivo”. Por otra parte, el inciso segundo del artículo 36 de la constitución de 1938 establecía que “en ningún caso el inmigrante adolecerá de defectos físicos, mentales o morales que puedan perjudicar a la sociedad”.

En 1947 surgió el Código de Ética Médica de Nüremberg y en 1948 se aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Mientras en los países desarrollados se cancelaron todos los programas eugenésicos, en Uruguay no. En efecto, en 1978 la dictadura militar por el decreto-ley 14852 creó el carné de salud del niño. Desde 2006 se han creado otros carnés de salud por decreto. Hoy existen por lo menos cinco: carné de salud del adulto (decreto 651/990), carné de salud del adulto mayor de 65 años (decreto 159/006), carné de salud del niño y de la niña (decreto 542/007), carné de salud del adolescente (decretos 295/009 y 267/017) y carné de salud del niño y de la niña con Trisomía 21-Síndrome de Down (decreto 423/009).

El decreto 394/009 impone al inmigrante acreditar “mediante Carné de Salud que el titular está apto para residir en el país”, es decir algo así como el carné de salud del inmigrante, que por el decreto 118/018 se reitera que los inmigrantes aptos son los que respetan “la prohibición establecida en el inciso segundo del artículo 37 de la Constitución de la República Oriental del Uruguay” que es el 36 de 1938.

La historia clínica completa a la que todos tenemos derecho por ley 18335 de 2008 es reservada pero el carné de salud es un documento público requerido para trámites ajenos a la asistencia médica de su titular, lo cual lo convierte en un permiso o habilitación para ejercer derechos humanos como la residencia, el trabajo y la educación. Por el carné de salud el Estado uruguayo categoriza a sus ciudadanos según nacionalidad, sexo, edad, genoma y fecha de vencimiento para coartar el ejercicio de sus derechos. La eugenesia sigue vigente en el Uruguay.

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