ECOS
Email:
Teléfono: 2908 0911
Correo: Plaza de Cagancha 1162
Escriba su carta aquí

La otra epidemia


@|Nadie habla de la otra epidemia en nuestro país y sobre todo de Montevideo, que es la inmensa cantidad de automóviles en nuestras calles.
Este fenómeno obedece a varios factores:

La evidente mejoría del status económico de nuestra población, en ciertos sectores. El abaratamiento de las unidades por la competencia con productos chinos. Los problemas del transporte público, que sigue igual desde hace 50 años, sin permitir al usuario movilizarse expeditivamente.

Este problema es evidente para cualquiera que observe la entrada a Montevideo por la Rambla o por Avda. Italia, en la mañana, cuando la inmensa mayoría de los autos transportan una sola persona.

Todo esto hace que se inunde la plaza con automóviles.

Los propietarios estacionan los vehículos en las aceras, próximos a sus casas toda la noche y por períodos prolongados en la calle, mientras no lo usan. Esto trae como consecuencia que no exista lugar de estacionamiento, casi en ningún lado.

Las autoridades han visto en este fenómeno la posibilidad de facturar, ya sea con el cobro de estacionamiento o con sanciones para los mal estacionados. Hace un tiempo se publicó que la Intendencia recauda millones de dólares por concepto de multas. Esto no ha disminuido las muertes en accidentes, ni mejorado la circulación de ningún modo.

En otros países existe la imposibilidad de comprar un vehículo, si uno no tiene garaje para guardarlo. La primera vez que lo escuché me pareció un exceso de autoridad o un límite a la libertad. Pero analizando la situación actual, me parece que no es para nada desacertada.

Se tendrían que crear lugares especiales para estacionar los vehículos cuando no se utilizan (además de los garajes o parking, que por lo visto no son suficientes).

Esto redundaría en disminuir los autos estacionados en la vía pública y sin duda podría ayudar a mejorar nuestra convivencia.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
volver a todas las cartas