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La Educación


@|En los últimos meses han habido casos que tuvieron a la educación como centro de la atención por parte de algunos actores políticos. Primero, la toma de postura de algunas facultades como Comunicación y Derecho sobre la reforma constitucional.

Luego la renuncia de la Dra. Adriana Marrero a la UDELAR por verse limitada su libertad de expresión.

Lo último fue la viralización de un video donde niños de un jardín de infantes cantaban a coro la canción de propaganda del Frente Amplio con la complacencia de las maestras presentes.

A simple vista, algunos de los acontecimientos mencionados me parecen discutibles y otros repudiables. Si bien desconozco en profundidad estos hechos, las repercusiones que los mismos han tenido fueron por el lado del siempre repetido discurso de la "ideologización de la educación", la influencia que los docentes ejercen sobre los alumnos y las reiteradas violaciones a la laicidad.

Es sobre esto que me quisiera expresar.

La laicidad no implica evasión u omisión de temas y cuestiones políticas, religiosas, filosóficas e históricas. La laicidad remite al respeto de todas las creencias y formas de interpretación del mundo. La laicidad implica la valoración de todas las opiniones siempre y cuando no vayan contra los valores fundamentales de la ley y la constitución.

Los docentes somos agentes transmisores de ideología porque como seres humanos racionales elaboramos un esquema de pensamiento condicionado por nuestra forma de vida, experiencias y formación. Nuestros alumnos también la tienen, no son tablas rasas como expresara Emile Durkheim donde "depositamos conocimientos".

La educación es un hecho político por excelencia, porque lo que hace es formar a los ciudadanos y los introduce en los conocimientos básicos de la sociedad.

Claro, esos conocimientos deben ser plurales y admitir todas las posibilidades que en lo religioso, ideológico y filosófico existan.

Ahora bien, eso no quiere decir que los docentes padezcamos asepsia ideológica. Todo lo contrario; en los temas que seleccionamos, en los textos que leemos, en los libros que recomendamos en las palabras que usamos y en el discurso que elaboramos conformamos una narrativa cargada de ideología. ¿No hay ideología en los textos y programas oficiales elaborados por las autoridades de la enseñanza? Obviamente que si, porque siempre existe carga ideológica en la construcción humana ya que las miradas y los objetivos son diversos.

La clave en este ejercicio de la laicidad es el del respeto a todas las ideas, las discusiones y debates sanos y fundamentados, pero siempre pensando que en una clase la carga ideológica estará presente y servirá para analizar y contribuir al conocimiento de todas las ideas y expresiones. Esa es la riqueza de nuestra educación.

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