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La diferencia entre la oligarquía y pueblo


@|En forma reiterada escuchamos a muchos dirigentes oficialistas expresar una forma de estigmatización: la diferencia es entre oligarquía y pueblo.

Seguramente no tienen la mínima idea del significado de oligarquía y lo repiten igual que el término fascismo.

Según la Academia Española es el sistema de gobierno en la que el poder está en manos de unas pocas personas pertenecientes a una clase social privilegiada. En base a esta descripción un régimen oligárquico es más parecido a una dictadura o una tiranía que a una democracia. Esto se puede aplicar perfectamente a los paraísos ideológicos de la izquierda uruguaya: Cuba y Venezuela, donde quienes estuvieron o están en el poder han sojuzgado a sus pueblos generando hambre, miseria, caos económico y eliminando a todo aquel que se oponía a sus ideas. Aprovechándose de esto han multiplicado su patrimonio personal en forma exponencial.

En nuestro país, los gobiernos democráticos que surgieron de las urnas sólo se vieron interrumpidos entre 1973 y 1985, por lo tanto no pueden ser catalogados como oligárquicos por el sólo hecho de no ser de izquierda.
Es parte de las técnicas que utiliza el oficialismo siguiendo pautas planificadas en el Foro de San Pablo.

Están preocupados, y como gato acorralado se aferran de cualquier mentira para seguir en el poder.

Están tan acostumbrados a no decir la verdad, pues hasta ahora les ha dado resultado y han conseguido estar en el poder durante tres gobiernos consecutivos.

A nuestro país le podemos aplicar una frase que dijo José Mujica sobre Bolsonaro: “desgraciadamente los pueblos se equivocan”. Sus acciones sólo tienen un fin: dividir y generar odio, algo parecido a la famosa grieta que conocemos de la República Argentina.

Están constantemente interpretando, a su manera, políticas que la oposición dijo que aplicaría en caso de ser gobierno. Mintiendo sobre que eliminarían los Consejos de Salarios, que rebajarían las políticas sociales.

El que sale a tirar piedras es el Ministro Astori, quien dentro de su partido ha sido vapuleado, denigrado, pisoteado y sin embargo siempre ha tenido una actitud servil y genuflexa ante los radicales extremistas. Critica las políticas económicas de la oposición, pero no explica porqué gastó más de lo que tuvo y llevó a que hoy tengamos un déficit fiscal del 4,8%, que posiblemente llegue al 5% a fin de año. Habría que preguntarle si en su casa gasta más de lo que tiene o lo que hace en el gobierno es porque no le importa ya que no es su dinero, total si falta aplica un ajuste fiscal; perdón: consolidación fiscal. Como tiene miedo de hablar dentro del Frente se desahoga con la oposición. No tiene vergüenza.

Quienes somos oposición somos catalogados de oligarcas y ellos que se identifican con el pueblo han demostrado ser incapaces, soberbios y corruptos, por lo tanto le están adjudicando a sus votantes esas características.

Lo que dijo Orsi con respecto a la delincuencia se aplica a la política: o son ellos o somos nosotros.

Actualmente dentro del Frente Amplio el grupo que moderaba era el Frente Líber Seregni, el cual actualmente está desmantelado y sin peso electoral. Quienes van a decidir serán: MPP, Partido Comunista, PVP, Partido Socialista y Casa Grande, el resto son el pelotón sin peso político. Tenga en cuenta que el candidato Daniel Martínez no pudo manejar la IMM como quiso pues Adeom se lo impidió; menos va a poder dirigir un país con gremios como el SUNCA, UMTRA, FENAPES, COFE y el resto de la pandilla sindical.

Si se vuelve a equivocar no queremos verlo quejándose en los noticieros.

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