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Diálogo y ejemplos

Debemos cuestionarnos como sociedad


@|¿Hasta qué punto cada uno de nosotros es responsable de la violencia en la cual vivimos?

¿Cuántas veces hicimos algo para mejorar como personas o como sociedad?
Realmente, ¿nos tomamos el tiempo de sentarnos a intercambiar con nuestros hijos?

En momentos en que en todo ámbito la falta de tolerancia, la violencia se hace cada vez más notoria, me cuestiono… ¿Qué es lo que los adultos hacemos para mejorar esto?  

Hace mucho que sólo se ve en cualquier ámbito a las personas quejarse y delegar las responsabilidades.  

Pobreza siempre hubo, indigencia, desnutrición, pero nunca como desde hace 15 años se ha apostado a la asistencia social. Ésta, sin embargo, no ha podido mejorar el grueso de lo que se esperaba.  

Cuando las personas se acostumbran a vivir en la pobreza e indigencia, sí, se acostumbran. Cuando no tienen expectativas de cambio, cuando lo común es ser madre a temprana edad, cuando no hay cultura de trabajo digno y calificado, entonces, hipotecamos el futuro de nuestro país.
De nada sirve tener centros educativos de 8 horas, donde dejar a nuestros hijos, si en casa no le enseñamos los valores mínimos de convivencia, respeto al prójimo, ansias de superación… todo aquello que nosotros aprendimos de nuestros padres, nuestros padres aprendieron de nuestros abuelos, y ellos de nuestros bisabuelos… 

Tenemos un gran debe con las generaciones más jóvenes.

Somos todos hijos de emigrantes que llegaron en busca de un lugar con oportunidades, a trabajar, muchos escapando de la guerra. 

Hoy otra vez nos eligen para vivir personas que buscan una oportunidad, estas personas en su mayoría con un nivel alto de educación, vienen con sueños, como nuestros bisabuelos o abuelos.  

¿Cómo los recibimos nosotros?

En vez de tratar de ser solidarios, decimos que vienen a robar fuentes de trabajo. Algo de hipócritas y mentirosos. 

No vienen por nuestros puestos de trabajo, ellos están mucho más capacitados que muchos uruguayos. El problema es que el uruguayo prefiere quejarse a preparase y estudiar para el mundo de hoy. No todos, pero sí muchos.  

Nos quejamos del capitalismo pero tratamos de tener el auto 0k; nos quejamos del socialismo pero todos queremos ganar más.

Nos quejamos, siempre nos quejamos.
 
Pero son pocos los que hacen algo para marcar la diferencia.

Siguen como un rebaño de ovejas al pastor, sin cuestionar si se dirigen a un acantilado o no.

Se dividen en divisas y se rasgan las ropas por esos colores, mientras en el camino dejan al vecino caído, a un pequeño llorando… 

Somos un país pequeño pero sin embargo se suicidan más jóvenes que nunca. Casi 2 adolescentes por día se quitan la vida en Uruguay; ¿sabemos realmente qué pasa con nuestros hijos?

El término empatía ha quedado de lado.

Si queremos un Uruguay mejor, debemos trabajar en conjunto para que nuestros hijos sean mejores que nosotros, en todos los aspectos.

Nadie nos enseña a ser padres, se aprende sobre la marcha, no olvidemos que alguna vez fuimos niños y adolescentes y gracias a nuestras familias somos hoy adultos.

La primera educación y la más importante vienen de casa, y se practica con el ejemplo. El primer aprendizaje se da por imitación, no se olviden de eso. Eso no lo da el Estado, ni ninguna política social.

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