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La destrucción de América Latina


@| En la escena final de la película Batman de Tim Burton, Batman y el Guasón pelean y discuten echándose mutuamente la culpa de haber creado al otro personaje. Al final uno llega a la conclusión de que ambos están igualmente locos.  

Algo así está pasando en América Latina. Cada vez estamos más divididos en tres grupos, la “Izquierda”, la “Derecha” y los que no comulgamos con ninguna de las dos ideologías extremistas y estamos hartos de ser las víctimas de esa dualidad. 

Pocos se dan cuenta de que esa dualidad ha sido heredada de la Guerra Fría entre los imperialismos de la Unión Soviética y el de los Estados Unidos de Norteamérica, cuando trataban ambas de dominar al mundo después de la Segunda Guerra Mundial. Esta oposición generó violencias que son la base de todo lo que está pasando ahora. De la Unión Soviética, a través de su colonia cubana en América, creando en casi todos los países grupos terroristas armados, y su contrapartida, los golpes militares respaldados por Estados Unidos, para evitar la expansión del comunismo. La Guerra Fría finalizó oficialmente en 1985 con la disolución de la Unión Soviética, pero sus consecuencias siguen hasta hoy en día. 

Pero esas guerras no son, o no deberían ser, las guerras de los latinoamericanos. El 12 de Octubre, muchos declaran que la llegada de los españoles a este continente no fue un descubrimiento sino una invasión, y estoy totalmente de acuerdo. La llegada de las ideologías de izquierda y derecha a nuestro continente también son una invasión, y la consecuencia es que estamos, “nos” estamos, destruyendo. 

Mientras sigamos discutiendo si la verdad está en la izquierda o en la derecha y peleando batallas que no son nuestras, seguiremos el mismo camino de aniquilamiento. La verdad tiene que estar en otro lado, en nuestra identidad como latinoamericanos, aunque nuestras familias hayan venido de otros continentes, y solo llegaremos a algo cuando encontremos ese tercer camino, el nuestro.

Si no nos damos cuenta dejaremos a nuestros descendientes sin futuro.

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