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Después de la cuarentena, el "síndrome de la cabaña"


@|El estado de alarma provocado por la crisis del coronavirus ha obligado a estar confinado y ha cambiado la rutina de las personas.

El encierro en casa ha provocado que la mayoría de las personas hayan tenido que habituarse a una realidad desconocida. Una situación nueva a la que hay que hacer frente y que tiene sus peligros.

Uno de ellos es el conocido como “Síndrome de la cabaña“. Este trastorno es un estado mental que se da en personas que forzosamente viven dentro de espacios estrechos, remotos, aislados o monótonos. Los expertos alertan sobre el miedo al desconfinamiento: “el síndrome de la cabaña”.

El estrés provocado por la cuarentena y el miedo al contagio afecta a un número considerable de ciudadanos.

El “síndrome de la cabaña”, luego de tanto tiempo en cuarentena, impone algo así como "no quiero salir de casa", da miedo volver al mundo exterior, el peligro de contagio paraliza, esto es algo que le ocurre a quienes han pasado mucho tiempo en hospitales o personas que han sido secuestradas y se llama "síndrome de la cabaña".

Llevado al momento que nos está tocando vivir con la pandemia del coronavirus, ¿puede afectarnos? ¿Se siente miedo a volver a salir? ¿Pasa que las noticias no alegran como debiera ser?

En nuestro caso, con el confinamiento, nuestra casa se vive como el lugar más seguro y el mundo exterior es el sitio donde se encuentra el peligro, entonces, llega el miedo. El miedo surge cuando pasan cosas diferentes a las habituales e incertidumbre, y ahora abundan ambas.

Con lo cual para combatir el miedo es buena la información fiable y precisa como lo viene haciendo el gobierno.

Si respetamos las medidas aconsejadas oficialmente por el Presidente Lacalle Pou y todo su equipo, podemos hacer salidas y disfrutar de ellas.
Quienes pueden sufrir las consecuencias del “síndrome de la cabaña”, son en primer lugar, las personas de riesgo, que lógicamente llevan peor la posible exposición.

Sobre todo, hay que tener cuidado con las personas mayores, los hipocondríacos, o quienes viven solos, que podrían ser quienes más miedo o ansiedad sientan.

Esto implica vivir en un constante proceso de estrés, miedo y a la vez de un esfuerzo de adaptación emocional y conductual, ante la invasión de noticias y la incertidumbre que posiblemente percibamos durante todo el resto del año, hasta que aparezca una vacuna, o nos den la seguridad de una solución.

Pero el coronavirus, más allá de los estragos sanitarios y económicos que ha causado, ha inoculado en buena parte de la ciudadanía otro virus: el del miedo.

El desconfinamiento, que se presentaba como el gran objetivo a alcanzar, aparece ahora envuelto de dudas y de incertidumbre, que puede provocar trastornos en la personalidad. El conocido como “síndrome de la cabaña”. Es decir, una sutil variante de la agorafobia, el miedo a los espacios abiertos, causado, en este caso, por el aislamiento social.

Las autoridades del Ministerio de Salud Pública, encabezadas por el ministro Dr. Salinas, que vienen haciendo las cosas con gran vocación de servicio y extrema corrección, deberían estar preparadas, para cuando se den estas situaciones y más teniendo en cuenta la cantidad de personas que perdieron seres queridos y no los han podido despedir, enfermos que han estado aislados sin poder recibir la visita de sus familiares, abuelos alejados de sus nietos y de toda su familia.

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