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Desprecio al soberano

Atentado a la Constitución


@|Pese al muy claro pronunciamiento popular del año 2009, el partido de gobierno del Frente Amplio, volvió a insistir con implementar la inconstitucional iniciativa de habilitar el voto de los ciudadanos que residen en el exterior del país. Y por el camino oblicuo de una pretendida “interpretación de la Constitución”, sancionó con mayoría simple de sus legisladores, una norma a todas luces inconstitucional, que habilita tal posibilidad. 

Queda de manifiesto una vez más, que los resultados de las consultas populares se acatan, en la medida que sean funcionales a sus políticas de gobierno, pero se soslayan olímpicamente si el Cuerpo Electoral rechaza sus iniciativas. 

Ciertamente inadmisible. En un Estado de Derecho que se precie de serlo, las mayorías son las que marcan el rumbo a recorrer dentro del marco normativo establecido previamente para constituirlo. Desconocer la voluntad libremente expresada por el “soberano”, resulta lisa y llanamente un “atentado contra la Constitución” y debieran los señores legisladores ser llamados a responsabilidad con la severidad que nuestra Ley Fundamental los sanciona. 

Sin embargo, una vez más “lo político debe prevalecer sobre lo jurídico” y en una muestra de desprecio inaceptable, se desconoce el pronunciamiento de la ciudadanía en la materia y quienes hoy detentan su “representación parlamentaria”, como si este soberano careciese de capacidad y entendimiento, se irrogan -por sí y ante su fuerza política- el derecho a transitar en forma sesgada lo que directamente no pudieron lograr. Vencen -al decir del gran Unamuno- por el ejercicio avasallante de su fuerza bruta, pero no convencen, pues para convencer hay que persuadir, y para hacerlo debe tenerse razón. No existe razón valedera alguna en la especie, para aceptar tamaño desconocimiento.  

Lamentablemente, no es la primera muestra de este atropello que apuntamos, bueno es recordar que la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado fue sometida a referéndum en dos oportunidades. Entre una consulta y otra, transcurrieron diez años. Sin embargo, y pese a ser confirmada por la ciudadanía en dos oportunidades, los legisladores del Frente Amplio, se atribuyeron la potestad de desconocer lo resuelto y por subterfugios legales, decidieron ignorar el pronunciamiento libremente expresado, como si se tratase de la decisión de un incapaz. 

Bueno es recordar también que, ni los militares en la cúspide de su poder dictatorial, se atrevieron a desconocer el rechazo ciudadano a la Constitución que quisieron imponernos en 1980. Respetaron el resultado cuando el pueblo dijo NO. Tal vez, las generaciones de jóvenes -que hoy cuentan con menos de treinta años cumplidos de edad- debieran conocer esta historia que, con la magnífica Proclama del Obelisco, quedó de manifiesto en aquel formidable “río de Libertad” y marcó con fuego a nuestra nación.

¿Qué nos ha pasado desde entonces? ¿Es que ya no quedan ciudadanos verdaderamente demócratas ni republicanos?

Al parecer, la cuestión es mantener el poder por el poder mismo y a toda costa, sin importarles un ápice la verdadera Historia ni mucho menos, la voluntad del Cuerpo Electoral.

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