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Corrupción


@| Ahora parece ser que la democracia en el país más importante de América del Sur está en problemas. ¿Es el análisis imparcial de una eminencia en ciencias políticas internacionales? Tal análisis todavía no existe, porque es muy difícil de opinar sobre un fallo judicial de un tribunal superior sobre un recurso de “habeas corpus” interpuesto con el único propósito de dilatar la ejecución de una condena firme de prisión que pesa sobre el ex presidente Lula. Sobre su persona recaen más de una decena de procesos, creo que un su mayoría por casos de corrupción. ¿Qué es corrupción, esta palabra tan de moda en nuestros tiempos? Según el diccionario de la Real Academia Española, es: “4. En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores.” El ex presidente fue figura repetida en los casos del “mensalao” sistema de compra de votos de legisladores para que aprobaran sus proyectos de ley y por la que fueron condenados a prisión varias primeras figuras de su partido político; en el “lava jato” que involucraba a Lula, Dilma, políticos, funcionarios y empresarios en contra de la petrolera semiestatal Pertrobrás, en el caso Odebrecht con ramificaciones en varios países y que recientemente derivó en la renuncia del presidente del Perú.
Argumentar que una democracia está en problemas por la acción de un Poder Judicial independiente es denostarla. Curiosamente, la misma persona no efectuó ninguna elucubración cuando el parlamento de la República Bolivariana de Venezuela fue avasallado por el régimen del presidente Nicolás Maduro. En ese caso no hubo “una democracia en problemas”, según la filosofía “progresista” eran “contrarevolucionarios pagados por el imperio”, por lo que matar jóvenes manifestantes, poner presos a políticos opositores, hambrear al pueblo, dejarlo sin medicamentos está dentro de una “democracia sin problemas”. 

Tampoco parece ser muy atinado expresar opiniones sobre asuntos internos de otros países, por más simpatía o conocimiento se tenga sobre un actor político. Más grave es aun cuando quien lo está haciendo es una autoridad importante de un país vecino. Podría interpretarse que es la opinión del gobierno uruguayo, lo que podría ser catalogado como una intromisión los asuntos internos del Brasil. Ello podría ser aprovechado por el gobierno del país del norte para interponer trabas en el comercio, como acostumbra a hacer cuando grupos de presión internos así lo demandan.

Una cosa es decir que vio el título de la “licenciatura” de su antecesor como forma de apoyo a un correligionario dentro de los límites de nuestro país, a hacerlo sobre un dirigente político extranjero por más afinidad que se tenga con sus ideas. Como las cosas marchan tan bien en las relaciones internacionales de nuestro país desde hace trece años…

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