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La conjura del odio


@|A los pocos días de haber iniciado su gestión y con la pandemia del Covid-19 emprendiendo su marcha devastadora, el gobierno de Luis Lacalle Pou recibía del apéndice frentista Pit-Cnt un caceroleo sin justificación alguna, ampliamente repudiado por la población.

A partir de ahí, la oligarquía comunista que gobierna la central sindical fue aumentando su asedio al gobierno, en una ofensiva sin límites, hasta llegar a este referéndum del día de hoy.

Se trata, sin ninguna duda, de la maniobra política más perversa de que se tenga memoria y que, en rigor de verdad, rezuma malicia y engaño por todas partes y demuestra a qué grado de bajeza moral se puede llegar cuando las pasiones políticas prevalecen sobre a los fueros de la razón.

Nada podía reprochársele al Presidente Lacalle Pou desde que empuñó las riendas del gobierno, enfrentando con entereza y pensamiento elevado todas las desventuras de esa tragedia universal que fue la pandemia, sobrellevando sin queja las fatigas de interminables jornadas de trabajo en bien de la población.

Pero la oposición diabólica del frente sindical persistía cada vez con mayor intensidad en la innoble tarea de entorpecerlo todo, hasta que encontró en la recogida de firmas para impugnar una ley fundamental para el gobierno, la vía idónea para coronar la irrenunciable tarea de reconquistar su baluarte electoral de 18 y El Gaucho. Porque ese es su gran objetivo.

A esta altura ya no son los arts. de la LUC el centro de la consulta popular, sino que ahora se trata de acorralar al gobierno, al punto que quienes encabezan la ofensiva así lo dicen descaradamente, en las palabras siempre llenas de odio de un estrafalario senador, voz cantante del FA, que exhibe sin ambages su ignorancia, tal como si la ignorancia fuera una virtud. Y que ha hecho de la mentira repetida la más repudiable reivindicación de su uso “goebbelsiano”.

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