ECOS
Email:
Teléfono: 2908 0911
Correo: Plaza de Cagancha 1162
Escriba su carta aquí

Confesiones


@| Debo aclarar lo que significa para mí, el sentimiento emotivo y el sentimiento de justicia, que en este momento se encuentran enfrentados. 

Soy asidua concurrente a varias manifestaciones artísticas, entre ellas el teatro. 

El actor Franklin Rodríguez, nunca me despertó mayor interés, si bien sus actuaciones las catalogué de correctas, su dramaturgia no es la que me atrae. No obstante, comprendo que el abanico debe abrirse para todos los gustos. 

Pero dejemos a un lado estas subjetividades y vayamos al meollo de lo que está pasando, que no deja de aterrarme. 

Considero que Franklin Rodríguez tiene todo el derecho del mundo a expresarse como se le antoje, dado que vivimos en democracia. ¿O no? ¿Acaso estamos en una dictadura solapada?

La situación de este actor y la actitud de sus pares, que han reaccionado de una manera descolocada, inadmisible y hasta se diría perversa, me hace pensar en la actitud stalinista que han tomado: Héctor Guido con su soberbia, A. Dogliotti presidente de SUA, su sindicato, sentenciando algo así como: “De esto no se habla más, porque lo digo yo. Y basta!” Además, del balbuceo de W. Sassi, presidente de FUTI.

Me gustaría saber qué dice AGADU.

Pienso que el carácter del uruguayo, por suerte, difiere al de los eslavos, porque de ser igual, a esta altura Franklin Rodríguez estaría encañonado en la nuca, obligado a desdecirse y a acatar lo que el Partido manda. 

Si bien el sentimiento de Justicia y Libertad, son palabras abstractas, nadie se puede embanderar controlando y coartando las expresiones ajenas.
El artista es uno de los ejemplares más libres que conforma la humanidad y no se lo puede, ni debe coaccionar. Los ejemplos de lo ocurrido en la Rusia soviética son infinitos. 

Se me ocurren varios, pero voy a citar el que más rápido vino a mi memoria, por la proximidad que me acerca a “El pájaro de Fuego”, espectáculo recientemente visto. 

Chagall, fue en sus jóvenes comienzos un judío comunista, se le otorgó el cargo de Comisario (¡vaya palabra!) de una escuela de Arte, pero al no colmar las expectativas de los camaradas, se lo destituyó. 

El periplo de Chagall es muy accidentado, perdió sus cuadros en Francia, su segunda patria, pero pudo expresar, no sólo sus convicciones, sino su obra en EE.UU, donde Stravinsky le pide escenografía y vestuario para El pájaro de Fuego, estrenado en el Metropolitan de N.Y. 

Llamo a mis compatriotas a reflexionar y a pensar... ¿Dónde estamos parados?

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
volver a todas las cartas

º