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¿Cuándo comienza la vida?


@| En relación a una carta que leí hoy (11 de agosto, Ecos), a propósito del fracaso de la ley que despenaliza el aborto en Argentina, quiero hacer las siguientes precisiones. 

En primer lugar, estoy convencido que hasta que no nos pongamos todos de acuerdo en un hecho sustancial, va a ser imposible una discusión racional y civilizada sobre el aborto. Esta premisa es que las ciencias biomédicas hoy admiten, sin lugar a dudas, que la vida humana comienza en el momento de la concepción o fertilización. O sea cuando el espermatozoide se une al óvulo constituyendo el cigoto. Este hecho, que es una verdad científica incontrastable no se tiene en cuenta como insumo de la discusión particularmente por los defensores del aborto libre para la mujer. 

Pero además ese cigoto (primera célula producto de la fertilización) contiene toda la información, codificada en sus genes, con la cual ese nuevo ser humano cumplirá el desarrollo anatomofisiológico completo y continuo hasta el momento de la muerte. Otro hecho relevante es que ese nuevo ser tiene un código genético diferente al de la madre y al del padre y por lo tanto, no es parte del cuerpo de su progenitora. Con esto se desactiva el manido (y falso) argumento que las mujeres tienen derechos a decidir sobre su cuerpo.

En segundo lugar, y como consecuencia de esta apretada explicación de la embriogénesis, la pregunta es, ¿cuando estamos ante una persona humana titular de derechos? La tesis prevalente es al nacer, ¿pero porqué? El niño al nacer comienza a desarrollar la conciencia (función cognitiva) y tarda varios años en madurar como ser consciente. De manera que se encuentra en condiciones muy similares al embrión-feto. Entonces, ¿Porqué los derechos como ser humano rigen al nacer y no cuando es aún un embrión-feto? Por otra parte, el bebe al nacer es tan dependiente como el embrión-feto. Por lo tanto, ¿Esto no es lo mismo que si matáramos al niño unos días después que nació?, y en ese caso nadie duda que es un crimen. 

En fin, el lector que escribió la carta sobre el aborto habla únicamente del derecho de la mujer a disponer de la vida de su hijo, y nos endilga a los que estamos a favor de las dos vidas ser oscurantistas que responderíamos a las consignas de la mayor organización contra natura (la Iglesia Católica). Yo le digo Sr. García, que como médico defiendo las dos vidas porque la ciencia me indica (curiosamente de esto no escribe una palabra) que ambas son depositarias de la misma dignidad. Esto fue ratificado en la Convención Americana sobre DDHH (artículo 4to. del Pacto de San José de Costa Rica).

Lo que necesitamos es despertar la conciencia pública sobre este hecho que en el siglo XXI ya nadie puede ignorar: el embrión es un Ser Humano. La tradición Judeocristiana, especialmente la Iglesia Católica, vienen pregonando esto desde hace siglos, pero desde hace ya 20 años dejo de ser un “verdad revelada¨ para ser una verdad científica.

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