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Campaña contra el Sida


@| Sólo la pastillita no solucionará el problema, se debiera mirar al futuro.

Estas campañas con sólo la pastillita me recuerdan las Jocas con la campaña del condón. Por lo cual hemos de manifestar lo mismo, puesto que, frente a los estado de ansiedad que vive hoy nuestra juventud por la propias carencias afectivas personales, familiares y sociales y la cultura “enrarecida” del entorno de la libido freudiana, estas campañas no son sino un estímulo más, que actúan como catapulta cuando se afirma a los jóvenes y jovencitas que la sexualidad es algo normal, natural en el ser humano, y que por lo tanto no tiene mayor importancia que éstos tengan relaciones íntimas si usan con “responsabilidad” la pastilla o el condón en su momento debido. Nadie puede discutir que ésta sea natural, pero dicho relación implica una responsabilidad mucho mayor que sólo el uso de dichos adminículos, aunque sea para prevenir el Sida. Se trata de una responsabilidad del sujeto consigo mismo y… con el otro, en la medida que se ponen a prueba sus conocimientos y voluntades, y toda vez que debieran entrar en juego sentimiento y un alto sentido de valoración mutua de la pareja, de su condición de personas. Cuando se dice que dicha relación constituye algo normal se está afirmando, en verdad, que obedece a una norma, la cual tiene por objeto poner, precisamente, los marcos que permitan la valoración responsable, que eleve en dicha relación la condición humana y que no se la degrade. Otra definición es tan sólo la realización de una instintividad animal, que lo mismo da que sea realizada la relación con aquel individuo u otro, donde la singularidad del sujeto humano simplemente queda anulada. Ahí mismo, en lo más íntimo y personal, se constituye la cosificación, la enajenación de la condición humana. Por ello, y por razones biológicas, psíquicas, espirituales y sociales, se debería educar en función de la valoración, el amor auténtico, la empatía, la integridad ético-moral. En suma la dignidad de la condición humana, que conducen a la postergación de la satisfacción del mero placer físico de la fornicación y la promiscuidad sexual, hasta que se constituya una verdadera responsabilidad consigo mismo (a) y con el otro (a) de manera que se respete verdaderamente la dignidad e integridad ética, moral y espiritual de la condición humana. Sólo así se generará una sociedad que asegure su reproducción sana, sólida y proyectiva, libre de la incertidumbre, la hipocresía y el pecado de la especie humana.

Todo este problema de la campaña contra el Sida, se deriva de una cultura neo-liberal orientada al desarrollo e incentivo comercial de la libido freudiana, donde los valores que dignifican la condición humana, prácticamente no existen, profundizándose una carencia y vacío del legítimo sentimiento de amor, de afecto, de ternura, de empatía, donde la valoración y el respeto por la persona humana desaparecen (he ahí la pedofilia y el femicidio), y generándose solamente la “fornicación” como único objetivo de la relación de pareja, y por ello una profunda cosificación, enajenación, propia de psicopáticos, del ser humano. La barbarización se establece en definitiva, degradándose ética y moralmente toda la sociedad.
Por otro lado, no es identificando a las personas, porque es un acto punitivo propio de los Estados fascistas, que tenga el VIH cómo se solucionará el problema de la promiscuidad sexual que está provocando esta alza en esta enfermedad contagiosa, sino, reitero, educando principalmente en función de la abstinencia sexual y en la formación bien constituida de la relación de parejas, que sólo el matrimonio en un genuino y comprometido amor los aseguran, y en valores, donde el respeto y la integridad ético-moral, estén asegurados y fortaleciendo y desarrollando las capacidades psicológicas y espirituales. Luego, nuevamente, la educación de calidad es fundamental.

Así también se resolverá positivamente, la profusa cantidad de enfermedades venéreas de la que poco se habla, cuando ya en el año 1998 era considerable, de tal modo que de una Tasa por 100.000 habitantes, por ejemplo, en la zona sur de Santiago se presentaba un 60,43 (i). Todo esto no es más que producto de un sistema profundamente insensible, que niega, que destruye los sentimientos y de lo cual la sociedad debe darse cuanta y hacer consciencia. El resultado de ello en una decadencia moral y espiritual.
(I). Datos base tomados de Tabla N° 47 de Anuario Estadístico.
Dicen las Escrituras: “En los postreros días habrá hombres (y mujeres) sin afecto natural” (Tim 3:1-3). La Santa Biblia.
Dicen también: “A causa de vuestra fornicación (relaciones sexuales fuera del matrimonio entre un hombre y una mujer) estáis madurando para una ETERNA destrucción” (Hel. 8:26). Libro de Mormón del Evangelio Restaurado. Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

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