ECOS
Email:
Teléfono: 2908 0911
Correo: Plaza de Cagancha 1162
Escriba su carta aquí

Ataque a las torres 


@|Setiembre es un mes diferente, es el mes que abren las flores, el verde que renace. Setiembre es el mes que elegimos para que nazcan nuestros hijos. Es el mes de la primavera, del calor luego del frío, el mes de la esperanza segura en el futuro cercano. Setiembre se ha convertido tristemente también, desde hace años, en el mes de las torres.

No podemos olvidarlas, no debemos hacerlo. No sólo por las víctimas que se encontraban allí en ese momento preciso, sino porque todos nosotros fuimos víctimas en aquel funesto día.

El terrorismo, el terror se apoderó de todo, tomó como suya la vida de inocentes en pos de un fundamentalismo que se regodea en el odio y el desprecio. No nos devolverán jamás el antiguo setiembre. El número 11 estará grabado a fuego en nuestras retinas viendo azorados de lo que es capaz el hombre cuando la maldad y el odio lo dominan. Cultivar nuestro lado bueno y mantenernos atentos al otro, es lo único que puede cambiar las cosas.

Dos ases de luz suben y se pierden en el cielo en el lugar donde ayer se erigían las majestuosas torres. Un recordatorio a lo que fue y ya nunca será; un homenaje a las vidas que no pudieron seguir su camino, a los niños que quedaron esperando a sus madres, padres, hermanos, a todos aquellos que deben vivir por siempre en nuestra memoria sin aceptar jamás ninguna razón para su muerte. Sin resignar la vida ante ninguna forma de sometimiento.

Nada va a cambiar lo que pasó; nada podrá volver a ser como era antes. Recordar y aprender es lo único que nos queda por hacer. Recordar y aprender que los humanos podemos protagonizar hechos monstruosos cuando no existe el amor al prójimo, cuando no existe el ponerse en el lugar del otro, cuando nos creemos dueños de una verdad a medias que lastima y agrede a los demás.

Sólo existe una manera de combatir este tipo de insucesos y es el empoderamiento de cada persona en su increíble valor dentro de la sociedad. Sentirnos parte de un engranaje mayor, creer en nosotros mismos para impedir, entre todos, dejar espacios libres donde se cuelen la maldad y el más obsceno desprecio por la vida que vivimos aquel 11 de septiembre del año 2001, y que nunca olvidaremos.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
volver a todas las cartas