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Son humanos/as


@|Es conocido el dicho de que “el hábito no hace al monje”.

Lo mismo ocurre con los senadores, diputados, alcaldes y otros.

Ocupar un cargo con esa designación no es garantía alguna de que en el fondo sigan siendo simples seres humanos con las virtudes (algunos muy pocas) y los defectos (en algunos casos muchas).

Que a un senador, un fiscal le diga que ha hecho un uso inadecuado de los dineros ajenos, es un tema moralmente muy grave, más allá de que no llegue a ser una causa penal según el criterio del señor fiscal.

Otro senador, cuyo mérito es tener el apellido del padre, insulta y menosprecia a las mujeres - jóvenes quinceañeras y madres - en plena cámara, y cree que con sólo pedir que borren sus dichos está todo arreglado.

Por su parte un alcalde, es denunciado por violencia doméstica.

Más allá de que estos hechos son de por sí deplorables, llama por demás la atención que tanto en el caso del acusado por violencia así como el titular de los insultos, no hayan sido ya “escrachados” por el conglomerado de los denominados grupos feministas.

De a poco, estos grupos van demostrando su hilacha, dado que están inspirados esencialmente por ideas totalitarias y en los casos que nos ocupan, los responsables de los “deslices” pertenecen a las mismas ideas políticas.

La mujer para ser respetada y bien querida, no necesita ser feminista. Le alcanza y sobra con ser femenina. Así lo fue mi madre y lo son mi esposa e hija y no por eso son sumisas; por el contrario unas y otras tuvieron y tienen un lugar preponderante dentro de la sociedad y son altamente respetadas en cada una de sus actividades, tanto sociales como laborables.

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