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El poder del arrepentimiento

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Arrepentimiento significa: sentir, pesar, contrición o compunción, por haber hecho o haber dejado de hacer alguna cosa. También implica la idea de “cambiar de actitud con respecto a cierta acción o conducta por sentir contrariedad, pesar o remordimiento”. Desde un punto de vista religioso el arrepentimiento es un cambio en la manera de pensar y en el corazón que implica apartarse del pecado y entregarse a Dios en busca del perdón.

Últimamente el arrepentimiento ha cobrado singular protagonismo jurídico. Por lo menos aquel manifestado en forma explícita por el “reo”. Así los “duchos” abogados defensores pueden manejar reiteradamente este término y sumarlo a toda esa gama de recursos que tienen para rebajar, suavizar o exonerar de pena a distintos tipos de delitos.

Pregunto: ¿habrá de aquí en más alguien que no manifieste arrepentimiento ante un juez, sea del carácter que sea el crimen que haya cometido? ¿Acaso no veremos más (al menos hacia afuera) las burlas y los gestos obscenos de los criminales a los familiares de las víctimas que han masacrado?

Seguramente los expedientes se van a llenar de arrepentimientos, el del vándalo, el del estafador, el del violador, el del pedófilo, el del homicida, el del violento doméstico, etc. Solamente basta que para ello el acusado memorice un recitado de solamente dos palabras y bajando la cabeza para no obligarlo a mirar al juez a los ojos, aún a regañadientes musite: “Estoy arrepentido”. O para poner más énfasis agregar el adverbio “sinceramente”. Quizá para ser más convincente le exijan hacer una plana como la que antes nos mandaba la maestra y llenar una carilla (no mucho más) con esas palabras mágicas.

Hay algo que no tengo claro y es qué pasará con los reincidentes, si tendrán que volver a arrepentirse o tendrá vigencia el acto original. Tampoco es cuestión de ponerlos en la picota y provocar la reacción de aquellos que velan con celo los DDHH de estas víctimas de la sociedad. No olvidar aquello de que “todos somos culpables”.

Sin duda esto es una clara evolución en la defensa de los derechos de los ciudadanos confirmando una vez más que somos un país de avanzada.

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