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En Argentina

La otra cara del progresismo


@| Lo sucedido el pasado lunes frente al Congreso en la ciudad de Buenos Aires, no fue otra cosa que un intento por desestabilizar al gobierno de Mauricio Macri. La pérdida del poder por parte del kirchnerismo y sus asociados radicales de izquierda, que no son otra cosa que un grupo de mercenarios dirigidos por La Cámpora, hacen que se generen situaciones de violencia extrema con el fin de trancar el funcionamiento del estado. A su vez está la preocupación, pues muchos de los corruptos que integraban esa asociación para delinquir, comandados por Néstor Kirchner y luego por Cristina Kirchner, están siendo procesados y encarcelados. Sólo falta la jefa de la gavilla, que como una abeja reina en un panal, está siendo protegida por los zánganos que aún quedan libres pues poseen fueros. Algunos progresistas tanto de Argentina como de Uruguay condenan al gobierno argentino pues consideran que se reprimió a manifestantes pacíficos. 

Realmente cuesta escuchar cuando dicen estupideces como éstas. Quienes se manifestaron pacíficamente, en cuánto llegaron los vándalos se retiraron. A su vez la policía a causa de una orden dictada por una jueza que actuó en forma ignorante, estuvo durante más de dos horas sin poder actuar, siendo atacada en forma salvaje con todo tipo de objetos. El resultado de esto fue que ochenta y ocho policías fueron heridos de distinta índole. Quienes seguimos de cerca esta asonada pudimos observar que al final las calles alrededor del Congreso parecían una ciudad de Siria después de un bombardeo en virtud de la cantidad de escombros esparcidos. No sólo la policía fue agredida sino que también muchos periodistas fueron víctimas de estos cobardes que actúan en patota. Hay dos hechos que pautan que todo fue orquestado desde dentro del Congreso por los corruptos kirchneristas: las pedreas comenzaron cuando sonó el timbre y dio comienzo a la sesión en Diputados y los vándalos se retiraron cuando el Presidente de la Cámara dijo que no se suspendía la sesión. Evidentemente el fin era evitar que sesionara el Congreso. 

Estos kirchneristas que fogonean estos hechos salvajes, son íntimos amigos de quienes nos gobiernan, a pesar que en todo momento Cristina Kirchner y su marido los ningunearon, comenzando por el corte de los puentes. A tal punto fue el susto que el propio presidente Vázquez en su momento declaró que durante el corte de los puentes pidió ayuda al gobierno de Bush en caso de una acción militar de Argentina contra nuestro país.
Queda claro que estos hechos suceden pues la democracia permite estos excesos. No ocurre lo mismo en países de afinidad ideológica a los fracasados progresistas, como son Venezuela o Cuba,, donde el gobierno actúa sin escrúpulos y cuando sus ciudadanos reclaman por libertad, son repelidos con saldos de varios muertos. Sin embargo en esos casos quienes se dicen defensores de los derechos humanos, no dicen una palabra y para peor acusan a los manifestantes de estar dirigidos por el imperialismo yanqui. El problema con los progresistas es que ideologizan todo: la educación, la seguridad, la convivencia ciudadana y para ello tratan de generar odio y rencor entre los distintos extractos sociales. De esta forma intentan perpetuarse en el poder sin importar los medios.

Lo que está sucediendo en Argentina puede llegar a suceder aquí en caso que el Frente Amplio pierda el poder. Son resentidos que no están dispuestos a perder otra vez, pues en la década del 70 las FFAA les pusieron un freno. El mundo ha cambiado y varios de sus amigos ideológicos en América Latina afortunadamente han caído por lo cual es posible que si los uruguayos razonan en las próximas elecciones tendremos la posibilidad de quitarnos de encima a estos ineptos, arrogantes y soberbios que lo único que han logrado es dividir.

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