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Agro, INAC, Industria y otros


@|Hemos leído recientemente una entrevista testimonial realizada a alguien comprendido en las generales de la ley, por estar relacionado estrechamente con la industria frigorífica y la intermediación.

Dicho señor se “preocupa” porque haya quien discrepe con la aplicación de la libertad de mercado en el precio del ganado gordo, o sea la ley de oferta y demanda.

Además le intranquilizan quienes no creemos en la existencia de una cadena agroexportadora o agroindustrial, cuando en realidad hay dos cadenas contrarias separadas por la portera o embarcadero de la estancia: la cadena productiva, y la cadena industrial exportadora que comienza en la culata del camión y cuenta con la obsecuencia servil de la intermediación.

El campo no exporta carne, lo hace la industria con precios ocultos. No existen la agroexportación ni la agroindustria.

El campo no exporta ganado en pie, lo hacen quienes detentan la parte más jugosa del negocio (exportación), medrando contra el precio al productor.
Y lo mismo sucede con la leche, la lana, el arroz etc. al ser comprados todos los productos en precios digitados por los exportadores.

Digamos entonces - sin anestesia- que el libre mercado determinado por oferta y demanda no existe en ninguna parte que no sean sociedades rudimentarias que aún practican el trueque, que al fin y al cabo es algo racional y honesto.

En Uruguay: ¿puede alguien asegurar que existe libre mercado del ganado cuando los productores tienen prohibido el acceso a información digna de fe referida a las ventas de carne al exterior? Sin esa información: ¿cómo puede pararse un ganadero frente a un frigorífico a discutir el precio de su ganado?

No se trata de: “Si no le sirve el precio no venda”.

El productor rural –quien mantiene al país- tiene una dinámica de inversiones, costos, producción, gravámenes, etc. que es ineluctable y debe cumplir, aún perjudicándose al tener que aceptar “sí o sí” los precios obligatorios sin poder pelearlos debido a falta de información.

Y es aquí donde tendría que terciar el INAC (Instituto Nacional de Carnes) informando, pero, al parecer mantiene la cancha inclinada a favor de la industria, que a su vez ha accionado sin tapujos su oposición a la exportación de ganado en pie… en el país del libre mercado (¡!), y recibe anualmente a través de Dicose –ahí sí sin limitación de información- los datos más íntimos de la trastienda de los ganaderos.

¿Los canarios somos los hijos de la pavota? ¿O tenemos que convertirnos todos en intermediarios para progresar?

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