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Cuando de abreviaturas se trata


@|Sucedió en San Gregorio de Polanco.

Por efectos del famoso proceso abreviado, un sujeto de 62 años que violó a una niña de 10 años cumplirá solamente, ¡dos años de prisión!

¿Esta es la justicia que deriva del nuevo CPP orgullo del Fiscal General de la Nación? ¿Cómo el Parlamento pudo votar un proyecto con esas vulnerabilidades? ¿Dónde estaban los constitucionalistas?

Hubo voces discordantes que alertaron sobre esto, pero no fueron escuchadas.

El mediático fiscal, saturó con su presencia y perorata radios y canales de TV “sacralizando” el nuevo CPP, como emisario de una justicia absurda que prioriza la eficiencia de un juicio corto, que se ufana de una acción que disminuye la cantidad de presos, en desmedro de una justicia en la que tenemos la obligación de creer.

¿No son suficientes los duchos abogados defensores para garantizar y defender los derechos del delincuente que también el nuevo CPP le entrega un menú de ventajas preestablecidas con recompensas previas al fallo judicial?

Es realmente de Ripley; el descuento primero, el precio viene después.
Cuando la víctima es sentenciada no tiene posibilidad de negociar.
En cambio este sexagenario violador sí pudo negociar para obtener una pena que seguramente será garantía de que no reincidirá luego de su abreviada estancia en prisión.

Con la misma sinceridad del arrepentimiento del reo tendremos que repetir hasta el cansancio la trillada frase: “Confío en la justicia”.

Hay corrientes que sostienen que la empatía puede afectar la imparcialidad del que administra justicia. Hay integrantes de un entorno social reflejados en este CCP que promueven la empatía hacia el infractor.

Si el objetivo de la Justicia (o de la Fiscalía) en vez de amparar a la gente es ahorrar gastos al Estado, mucho más se ahorraría si mandáramos a estos depredadores al confesionario. En poco tiempo las cárceles estarían vacías. Si el “arrepentimiento sincero” puede disminuir la pena de un delito tan atroz traslademos los juzgados a los templos y confiemos todos en la Justicia Divina. Ese es un ahorro verdadero, no habría que pagar onerosos sueldos a tanto incompetente.

Por otra parte, también serían abreviadas las declaraciones de tanto rostro pétreo.

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