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Sobre el aborto

Argentina decide


@|Nadie, en su sano juicio, prende fuego su casa o su coche solo porque tiene un seguro que le cubriría los posibles desastres. Pero las casas y autos suelen arder accidentalmente sin avisarnos cuándo.

Nadie, en su sano juicio, se amputaría las piernas para beneficiarse de un seguro de vida. Pero la gente suele quedar para o tetrapléjica contra su voluntad. Por y para eso pagamos caros seguros.

Nadie, que yo conozca, los paga con placer. La mayoría de nosotros preferiríamos gastar ese dinero en viajes, o juergas, o comida chatarra o de la buena.

Del mismo modo, ninguna mujer abortará solo porque una ley le provee de un recurso legal que le asegura el derecho a abortar cuando lo estime necesario.

Presumo que algo no se les está explicando bien a quienes se oponen a que toda mujer tenga la opción de abortar dignamente.

Los movimientos contrarios a dignificar, en todos los ámbitos humanos, la condición de mujer, juegan a confundir a la opinión pública con un pensamiento tan falso y alarmista como subyacente :¡Si se aprueba la interrupción legal aumentarán los casos de aborto!
Lo que no dicen los oscurantistas de toda la vida es que los abortos se seguirán practicando, se legalicen o no.

Así como los hombres le cargamos toda la responsabilidad, felicidad y trastornos del embarazo a las mujeres, ellas deben tener el derecho de optar por concretarlo o no. Es un ser pensante, tanto o más que nosotros.
¿O debemos esperar otros cincuenta años, como hicimos con el voto político antes de otorgarle el derecho a elegir a quien ella quiera que la represente? ¿Por qué, entonces, mejor no volvemos a dejar en manos del Santo Padre, cabeza de la primera y mayor organización contra natura, que decida por nosotros cómo criar a nuestros hijos y bientratar a nuestras mujeres?
¿O será que habremos aprendido que sus ministros son incompetentes para aconsejar a nadie, cuando se niegan a sí mismos el derecho de ejercer de padres y maridos?

No son, por cierto, el mejor ejemplo moral a seguir cuando tildan de desnaturalizadas a las mujeres que abortan, mientras ellos mismos desconocen la voz de su propia doctrina: Creced y multiplicaos.

¿O será que hay una doctrina exclusiva para ellos y creen que la orden bíblica se debe imponer solo a las “ovejas” y no a los “pastores”?
Ya lo sé. Te leí el pensamiento. Pero lo de los abusos mejor ni tocarlo hoy...
En una palabra: ni una sola de las mujeres que tenía previsto interrumpir su embarazo dejará de hacerlo ni lo hará la que no quiera hacerlo. Por la misma razón que nadie se amputará una pierna sin gangrena. No es agradable, supongo.

Es hora de que sociedades inteligentes y evolucionadas les reconozcan, ya hoy, lo que tarde o temprano ellas, con la comprensión y apoyo de hombres lúcidos - o solas, si fuera preciso- se concederán.

Es tan sencillo y lógico el razonamiento, que parece una verdad de Perogrullo.

Sin embargo, es necesario explicarlo cuantas veces sea preciso, para que nadie deje de tomar consciencia de que el derecho a abortar en condiciones legales y salubres, como cualquier seguro de vida y propiedad, es objeto de un derecho, no de una imposición.

Aun hay quienes no se detienen a razonar que es mejor tener un seguro de vida y jamás usarlo que tener que usarlo y no tenerlo.

Resumiendo: si de verdad nos importa el derecho de las mujeres a no ser discriminadas por el hecho de serlo, aceptemos y apoyemos todos los proyectos que las asimilen al resto de los seres humanos.

Recordemos que la supuesta inferioridad femenina no es natural, sino una cómoda invención de atrasadas sociedades paternalistas, invocando pretendidas “superioridades masculinas” provenientes de imposiciones supersticiosas.

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