Dar batalla

El Partido Nacional ha resuelto "dar batalla" para reducir la agobiante carga fiscal que, de forma directa o indirecta, deben soportar los uruguayos. Los representantes nacionalistas han comunicado al Partido Colorado su intención de confirmar, el próximo diciembre, la eliminación del aumento a las Retribuciones Personales, promover la rebaja del IVA que grava el biodiesel y estimular una reducción del precio del gasoil. No acompañarán la propuesta del Poder Ejecutivo de equiparar el Imesi del gas para ser utilizado en vehículos al de las naftas más vendidas.

El Estado —incluyendo en este concepto a los Gobiernos Departamentales— hace gala de una voracidad fiscal que, a la larga, se derrotará a si misma. Como lo demuestra la experiencia de las empresas estatales o de la Intendencia de Montevideo, la sociedad tiene una capacidad limitada para absorber el impacto fiscal. A partir de cierto punto, las familias dejan de pagar y, cuando pueden, optan por medios informales para asegurarse los servicios que necesitan. En otros casos dejan de utilizarlos o, como sucede con la patente, guardan el coche en el garaje.

Lamentablemente, mientras que la capacidad de pagar de la sociedad es flexible (y a la baja), los costos del Estado no lo son (y generalmente suben). Cada vez menos contribuyentes o consumidores, deben soportar una proporción más grande de la carga impositiva, o precios más altos por los servicios que utilizan o bienes que adquieren. A nadie puede sorprender que en estas circunstancias caiga el ingreso total a las arcas del Estado. Y el nivel de vida también.

Nos encontramos en un escenario límite. Las iniciativas presentadas por el Partido Nacional tienen varias cualidades importantes. Reducirán la carga impositiva que dificulta la recuperación de la economía y harán más competitivas las exportaciones uruguayas. Contribuirá a mejorar la recaudación fiscal. Le dará una muy necesaria inyección de vitalidad a un gobierno que parece haber perdido toda capacidad de iniciativa en lo económico (como un campo diferente al estrictamente financiero) y social. Finalmente, la decisión de no apoyar la propuesta del Poder Ejecutivo de equiparar el Imesi a ser pagado por el gas vehicular con el que se aplica a las naftas más vendidas, es especialmente acertada desde el punto de vista tecnológico, económico y ambiental.

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