José Mujica pateó el tablero en su primer día de trabajo cuando aseguró que la mayoría de los concursos para contratar funcionarios públicos "se han transformado, en este país, en acomodo". Si quiere empezar a solucionar ese problema no necesita buscar demasiado lejos puesto que desde la propia Presidencia de la República le denuncian irregularidades en la reciente contratación de un grupo de choferes.
Según la Asociación de Funcionarios de Presidencia de la República un concurso efectuado bajo el mandato de Tabaré Vázquez determinó que, sobre un total de once vacantes, cinco de ellas fueran llenadas con "esposo, hijo, hermanos, sobrino del personal de confianza de la actual administración". El gremio de funcionarios agrega que, sobre ese concurso en el que participaron 1.200 ciudadanos, le pidieron explicaciones al anterior secretario de la Presidencia sin obtener respuesta. Ahora se dirigen a las nuevas autoridades encabezadas por Mujica para obtener satisfacción a sus planteos.
Cabe descontar que encontrarán eco a sus inquietudes en el flamante presidente quien acaba de comenzar su gestión asegurando, de manera contundente, que la plantilla de empleados del Estado dejará de crecer en el próximo quinquenio. En el acto de asunción de uno de sus ministros, Mujica advirtió que "la designación a dedo tiene al menos el coraje de poner la cara mientras que el otro acomodo es burocrático, está todo tapado, ni siquiera hay a quien pegarle", en directa alusión a los concursos.
Por aquello de que la caridad bien entendida empieza por casa, el nuevo presidente debería comenzar por sanear la situación creada con los choferes contratados en la Presidencia de la República.