Y allí estuvieron y hablaron, el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira y la senadora del MPP, Sandra Lazo. Sí el pasado miércoles, en el Teatro El Galpón, a ritmo de tango y candombe se celebró el 70 aniversario del ataque al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba. Fecha en la que dio comienzo la Revolución encabezada por un grupo de jóvenes, entonces liderados por Fidel Castro.
El festejo fue organizado por el Comité Uruguayo Antimperialista de Solidaridad con Cuba y los Pueblos Libres del Mundo (ya solo el nombre huele a naftalina), también invitó a participar el Pit-Cnt.
Según Pereira, el ataque al Cuartel Moncada: “da comienzo a un proceso que iluminó con su ejemplo las esperanzas de soberanía e independencia de todos los pueblos hermanos”.
Y aunque resulte difícil creer, Fernando Pereira tiene razón. La Revolución Cubana, en los primeros tiempos fue aplaudida y bien vista por la mayoría de los uruguayos. Lógico el Uruguay de aquellos años era, como también lo es hoy, la democracia más respetada de América Latina. ¿Cómo los orientales no iban, entonces, a solidarizarse con un pueblo que se levantaba contra una infame dictadura como la de Fulgencio Batista?
Claro que Pereira no dijo que ese entusiasmo y apoyo se transformó en desilusión y frustración luego que la Revolución triunfó en 1959 y en poco tiempo se convirtió en la feroz tiranía de los hermanos Castro (Fidel y Raúl) y que hoy encabeza Miguel Díaz Canel. Entre el triunfo de la Revolución y el presente han transcurrido 64 años. El resultado es, varios millones de cubanos dispersos por Estados Unidos y el resto del mundo que lograron huir de su tierra natal, en búsqueda de una vida digna.
Y en la isla, un pueblo que sobrevive en la pobreza y la total falta de libertad. Si no pregúntenle a los miles de cubanos que ingresaron a Uruguay en los últimos años y que, en su mayoría, han recalado en nuestro país con la esperanza de conseguir una visa que les habilite el ingreso a Estados Unidos.
“(…) Reivindicamos la libertad de aquellos que creen en la libertad de aquel hombre libre que es el que tiene un proceso educativo, que tiene salud, que tiene dignidad. Por eso, gracias, Revolución Cubana, por haber sido y ser luz permanente para la libertad”, afirmó a su tiempo Lazo.
Hablar de libertad en Cuba es un insulto a los cubanos y es despreciar a la enorme mayoría de los uruguayos. Y si la legisladora ha apelado al término por ignorancia, alcanza con recordarle una de las definiciones que da el Diccionario de la Real Academia Española: “Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos” Porque la otra definición de libertad que da la RAE, desgraciadamente, no le cabe a Cuba: “En los sistemas democráticos, derecho de valor superior que asegura la libre determinación de las personas”. Y si esto no le alcanza, porque la RAE es una prestigiosísima institución de un país capitalista, podría consultar dos libros de reciente publicación escritos por dos viejos frenteamplistas, Cuba de eso mejor ni hablar, del recientemente fallecido Carlos Liscano y Más que una cara bonita, de Alberto Couriel. Comprobará que ya muy pocos creen en un régimen despreciable que viene sometiendo a su pueblo hace más de seis décadas.