Vino un ovni (I)

RICARDO REILLY SALAVERRI

Ayer participé en un almuerzo de los tradicionales de la Asociación de Marketing del Uruguay (me honro de ser uno de sus socios), que tanto le prestigian y son referencia insoslayable para la divulgación e intercambio de opiniones, por actores relevantes, respecto de los puntos que hacen a lo principal del acontecer nacional. Trataba de temas laborales.

No me extenderé sobre la opinión vertida por el Sr. Horacio Castells representantes de la Cámara Nacional de Comercio, quien dijo que hay que mirar los ejemplos de los países que avanzan y al respecto mencionó como ejemplo, a Chile. Allí hay crecimiento constante, políticas estables y no hay consejos de salarios, ocupaciones de plantas, ley de tercerizaciones, ni nada parecido al Pit-Cnt. Conozco la cuestión por observación y experiencia directa. Sé que es así y comparto el punto de vista citado.

Siempre es novedoso contemplar el aterrizaje de un plato volador, llegado del universo espacial, y escuchar los dichos de su tripulación venusina (para no hablar de marcianos por cábala, lo que los más veteranos comprenderán) .

Al escribir no puedo menos que abrazar en el recuerdo imperecedero al Ing. Carlos Cat, al Dr. Álvaro Carbone, hoy fallecidos. En el último caso no tengo dudas que a causa de la honesta y exagerada responsabilidad inclaudicable con que vivía las presiones sociales y se deshacía por encontrarles solución. Con ellos, compartimos cargos de responsabilidad en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, y los tres en algún momento nos desempeñamos como ministro de la cartera respectiva, cuando el Dr. Luis Alberto Lacalle era Presidente de la República, entre 1990 y 1995. Igualmente, tengo presente el esfuerzo de todo el equipo de jóvenes, ayer titulares de cargos políticos, hoy experimentados dirigentes, que acompañaron aquella gestión y están en condiciones insuperables de aportar constructivamente a una futura tarea de gobierno del Partido Nacional. Seré lo más selectivo posible.

El Pit-Cnt está presidido en el 2008 por una dirigencia comunista y cofrades afines, que predican la lucha de clases como paradigma. En su nombre habló el Sr. Juan Castillo, funcionario de la Administración de Puertos (¿trabaja?) y vocero de la central. Habló de los "logros" del gobierno -su gobierno- y olvidó que todo lo bueno que ha pasado últimamente, se debe a una coyuntura internacional única en la historia del país, y a los cimientos establecidos por gobiernos anteriores. Sin finanzas equilibradas, inversiones turísticas que venían de atrás, forestación, Botnia (proyecto al que denostaron) y la agropecuaria, estaríamos próximos a la economía aymará que predica "el Pepe". Con plumas y taparrabos incluido. Porque la verdad sea dicha, no hay una sola política relevante, ni obra nueva, que se haya hecho en este gobierno. Salvo el Plan Ceibal, ofrecido por personeros del denostado "imperio yanqui" (Negroponte) y hecho propio por la administración actual, por suerte para la infancia uruguaya.

Recordaré que patriótica y democráticamente, el Pit-Cnt, recibió al electo gobierno del Partido Nacional en 1990, con un "a los blancos ni un día de tregua". Dicho lo cual pasaron a levantar las barricadas. El Sr. Castillo, junto a sus camaradas portuarios, más los cuatro sindicatos de la desaparecida Administración de los Servicios de Estiba, habían destrozado por entonces, a los puertos comerciales nacionales.

Ayer se oyó una campana. Corresponde hacer sonar la otra. (Sigue).

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