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La Ley de Medios es un abuso y medio

Convendrá prestar atención a una ley que viene complicada, cuando tres especialistas muestran que está en juego la libertad: el bien más querido y, a la vez, el más frágil.

Convendrá prestar atención a una ley que viene complicada, cuando tres especialistas muestran que está en juego la libertad: el bien más querido y, a la vez, el más frágil.

-El proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que pretende regular a las estaciones de radio y TV "tradicionales" y que está a consideración del Senado, crea monopolios en manos del Estado, que afectarán la libertad de expresión en el Uruguay -opina el ingeniero Omar de León, un destacado consultor internacional en materia de telecomunicaciones- y agrega: "Los artículos 11 y 43 son básicos pues no se puede garantizar la libertad de expresión con monopolios o con oligopolios, con mera concertación en el sistema de servicios de comunicación audiovisual".

"Los artículos 1, 48 y 70 del proyecto de Ley de Medios son contradictorios con sus artículos 11 y 43". Y concluye el ingeniero: "De ser aprobado este proyecto, se crearán cinco monopolios reales a favor de servicios descentralizados estatales, en las principales infraestructuras usadas para los servicios audiovisuales".

Los cinco monopolios estatales que se crean son los siguientes:

1) Un "monopolio real de Antel sobre las redes de banda ancha fija", cuando "el contenido de alta y estable definición tiende en Uruguay y en el mundo a ser transportado por IP en la banda ancha fija que provee alta velocidad".

2) Un "monopolio en la provisión de triple-cuádruple play soportado en la convergencia. Antel es el único operador que queda habilitado para prestar banda ancha fija y servicios de comunicación audiovisual al mismo tiempo".

3) Un monopolio para "la provisión de contenidos de alta y estable definición sin sujeción a la ley de servicios de comunicación audiovisual" porque "el contenido transportado sobre la red de banda ancha fija de Antel no está sujeto" a esta ley.

4) Un "monopolio de servicios descentralizados (Sistema Público de Radio y Televisión Nacional y Antel) sobre el transporte y emisión de transmisión de datos".

5) Un "monopolio de una red en la que no se requiere licencia para prestar servicios de contenido. Cualquier persona puede prestar servicios de comunicación audiovisual sin necesitar licencia… si usa la red de Antel". (Fuente: Ynfoycom, 2/6/14).

Es un aviso de altísima gravedad. El Uruguay está enfermo de monopolios. UTE y Ancap, validos de sus respectivos privilegios, son grandes empresas del Estado que brindan servicios defectuosos, abusan de sus clientes ¡y arrojan pérdidas súper millonarias! Son empresas sin entusiasmo por hacer lo mejor y eso no es bueno. Combustibles caros y de baja calidad, y electricidad cara y escasa son el resultado de la falta de competencia. Los entes públicos hacen publicidad ¡para vender menos!

Tenemos celulosa y no podemos fabricar papel y tenemos hierro y no podemos producir acero. Seguir creando monopolios cansinos es un modo de suicidar el desarrollo: nos limita a exportar materia prima. Antel, justamente, es el mejor ejemplo en favor de lo que digo: trabaja en pie de igualdad, en competencia con grandes empresas internacionales y es la única empresa del Estado que da ganancias estables y crece a satisfacción.

Lo bueno sería pues, suprimir los monopolios existentes, en vez de crear cinco nuevos modos de esquilmar a los consumidores y descomponer la administración de los entes.

Pero los errores del proyecto de ley no se detienen ahí. Se aconseja oír las objeciones del líder del Partido Independiente, Pablo Mieres, el segundo especialista que llamo para aclarar la madeja:

-"En la regulación de la publicidad electoral gratuita, el Frente Amplio pretende imponer la solución más hegemónica y excluyente. El principal problema es el monto de minutos que se asignan por día a cada partido en forma gratuita".

"Está claro que este capítulo refiere a la materia electoral y, por lo tanto, requiere una mayoría especial, dos tercios. Sin embargo, la bancada del partido de gobierno negó, en ocasión del voto en Diputados, que el proyecto fuera objeto de materia electoral. ¡Insólito! Es obvio que de aprobarse esta barbarie que no tiene antecedentes en nuestra historia política, presentaremos una acción de inconstitucionalidad". (Hasta aquí, Pablo Mieres).

Se siente de lejos que algo huele mal en este proyecto dirigido a malear las próximas elecciones. Toda la oposición más el 70% del electorado frentista, rechaza la jugarreta. Buena parte de los votantes frentistas fueron batllistas del viejo Batlle, es decir, fanáticos de la legalidad; están hartos de las maniobras inconstitucionales, avergonzados.

El artículo 29 de la Constitución dispone: "Es enteramente libre en toda materia la comunicación de pensamientos por palabras, escritos privados o publicados en la prensa, o por cualquier otra forma de divulgación". Y con esto no se juega.

En el caso de la presente campaña con vistas a las elecciones de octubre, el proyecto del Frente Amplio pretende imponer condiciones diferenciales que quebrarían la validez del acto electoral. La ley de Medios en trámite, impone medidas más inaceptables que las implantadas por la dictadura de 1973, cuando la ciudadanía fue llamada a votar el plebiscito del 30/11/80 sobre la "reforma constitucional, que terminó con el "nonazo". Esta sola comparación debiera avergonzar a los legisladores frentistas.

En el proyecto de ley de Medios, el acceso gratuito a los canales de televisión se reparte según lo muestra Pablo Mieres: el Frente Amplio, 45 minutos gratis por día en cada canal, en horario central; el Partido Nacional, 27 minutos; el Partido Colorado, 15; y el Partido Independiente, 2 minutos. La distribución proporcional del tiempo brinda sorpresas en cuanto a la equidad de esta distribución. Supongamos que el reparto previsto en la ley fuera diez veces menor, manteniendo incambiados, sus porcentajes: el Frente tendría 4,25 minutos; el Partido Nacional, 2,7 minutos; el Partido Colorado: 1 minuto y medio, y el Partido Independiente: 12 segundos... ¡para transmitir su pensamiento!

A este sin sentido se agrega un contragolpe que perfecciona la voracidad y la astucia del proyecto: el partido de gobierno no solo se reserva la mitad de toda la publicidad gratuita en el horario central, sino que además, como la ocupación del tiempo gratuito ocupado por los partidos (casi dos horas de tanda política, en el horario principal), en los hechos se impide que los demás partidos puedan contratar publicidad para descontar la ventaja sacada por el Frente.

Coartar la libertad de transmitir el pensamiento en ocasión de un acto electoral es un delito de lesa democracia.

Mi tercer especialista en cuestiones de libertad es el Presidente de la República, José Mujica, quien por algo dijo:

-"La mejor ley de medios es la que no existe. "Si me traen un proyecto de regulación de los medios, lo tiro a la papelera".

Quiero suponer que Mujica, que ha mantenido para bien el fondo herrerista en el cual se formó, va a rechazar una jugada tan torpe y tan visible, dirigida contra la pureza del acto eleccionario. La obra y la prédica de Luis Alberto de Herrera y de Batlle, hicieron de las elecciones uruguayas un modelo que es ejemplo en el mundo. Mujica dijo la justa y ahora solo falta que haga la justa y le imponga su veto a todo intento de descomponer el sistema; si es que se atreven a sancionar una ley tan mala.

Después de las manifestaciones de Tabaré Vázquez que fueron aceptadas por todos, se va a ver una depuración de la ley que seguramente será buena para todos.

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