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Información referida a niños gorditos

Me escribe el doctor Miguel Asqueta (trabajamos juntos en la difusión de la ley para el control del tabaquismo) y me pone al tanto de una segunda epidemia voluntaria, que tiene la cara más simpática del mundo: la obesidad infantil.
Provoca un cierto sofocón que un hecho que presenciamos día a día con simpatía, mueva a las mayores instituciones sanitarias para organizar una segunda cruzada, encarando la obesidad infantil como la siguiente epidemia en orden de importancia; a continuación de lo hecho con el tabaco, que es un hábito mortal.
Esta es una nota para hablar poco y alterarse mucho leyendo noticias recién difundidas; novedades agravadas de pronto para aquellos ¿quien no? que atienden al bienestar de los hijos chicos. Se trata de un movimiento de tamaño mundial y refiere a eso: al porvenir de niños sanos afectados por un mal serio, que importa corregir de inmediato, el hecho de verlos gorditos ¡Venden salud! ¡Y no!!!!
Yo nací en los tiempos amenazantes de la tuberculo

Me escribe el doctor Miguel Asqueta (trabajamos juntos en la difusión de la ley para el control del tabaquismo) y me pone al tanto de una segunda epidemia voluntaria, que tiene la cara más simpática del mundo: la obesidad infantil.
Provoca un cierto sofocón que un hecho que presenciamos día a día con simpatía, mueva a las mayores instituciones sanitarias para organizar una segunda cruzada, encarando la obesidad infantil como la siguiente epidemia en orden de importancia; a continuación de lo hecho con el tabaco, que es un hábito mortal.
Esta es una nota para hablar poco y alterarse mucho leyendo noticias recién difundidas; novedades agravadas de pronto para aquellos ¿quien no? que atienden al bienestar de los hijos chicos. Se trata de un movimiento de tamaño mundial y refiere a eso: al porvenir de niños sanos afectados por un mal serio, que importa corregir de inmediato, el hecho de verlos gorditos ¡Venden salud! ¡Y no!!!!
Yo nací en los tiempos amenazantes de la tuberculosis, estaba programado en mi casa que debía comer 5 veces al día; en la escuela me llamaban, el gordo Maggi; y eso duró hasta la adolescencia, cuando hice deporte cada día, sin fallar ninguno. Comprobé que la gordura, si no dura, no lleva la sepultura. Pero los que saben avisan ahora, que se camina por un pretil. Voy a contar qué está pasando.
El 53° Consejo Directivo, convocó (para la semana 29 septiembre-3 octubre del 2014) a la Organización Panamericana de la Salud, filial de la Organización Mundial de la Salud (OPS / OMS) para discutir los principales retos que enfrentan los países de América, para establecer prioridades en el trabajo de la OPS / OMS en la cooperación técnica, con los Estados miembros.
Uno de los temas del orden del día refiere al “Plan de Acción para la Prevención de la Obesidad en la Infancia y la Adolescencia,” que se considera una amenaza grave para la salud.
El “ Plan de Acción para la Prevención de la Obesidad en la Infancia y la Adolescencia “, proporciona los fundamentos y las debidas líneas de acción a efectos de detener el crecimiento progresivo de lo que se considera, una grave epidemia: la gordura en niños y adolescentes.
La “Fundación Interamericana del Corazón”, la “Federación Mundial de la Obesidad”, “Consumers International”, “World Cancer”, el “Fondo Internacional de Investigación” y el “Instituto de Salud Pública de América Latina”, han preparado una “Declaración de Apoyo a las instrucciones para la Organización Panmericana y hay un plan detallado de acción, diseñado por la Organizaciom Mundial (OMS), cuya síntesis se leerá durante la 53ª reunión del Consejo Directivo de la OPS.
La declaración insta a los Estados miembros, para que apoyen ese Plan de Acción y está firmada por numerosas organizaciones de la sociedad civil.”
Desde 1980, la obesidad se ha duplicado en el mundo; y en lo referido a obesidad infantil, se han constatado, cada vez, con mayor frecuencia, complicaciones que se repiten: diabetes tipo II, colesterol alto, hipertensión arterial y un muy mal pronóstico en lo cardiovascular para el futuro. Provoca asombro y malestar que de pronto aparezcan estas afirmaciones que coinciden con una enorme distracción por parte de los padres. El sobrepeso entre los niños alcanza proporciones alarmantes. Aunque las causas de esta epidemia son complejas, mucho se sabe y está fuera de duda, acerca de las consecuencias de la obesidad. “La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI.”
El problema es mundial y está afectando progresivamente a muchos países de medianos ingresos, sobre todo en el medio urbano. La prevalencia ha aumentado a un ritmo constante. Se estimó en el 2010 había 42 millones de niños con sobrepeso en todo el mundo, de los cuales 35 millones, viven en países en desarrollo.
Los niños obesos, tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen probabilidad de padecer a edad temprana, enfermedades como la diabetes y los trastornos cardiovasculares.
La obesidad y sus consecuencias, las enfermedades conexas, se pueden prevenir. Por consiguiente hay que atender y dar prioridad a la prevención del sobre peso de los niños y adolescentes. No es cuestión de dejar correr; cuando se manifiesta, la situación de riesgo debe ser atendida o el riesgo se agrava.
En principio, el mal entra por la boca, comiendo más de lo debido o frecuentando alimentos que no son saludables.
Una dieta malsana es el factor de riesgo clave para las enfermedades no transmisibles (ENT). Si no se combate, la mala alimentación - junto con otros factores - aumenta la prevalencia de ENT en las poblaciones por mecanismos tales como un aumento de la presión arterial, una mayor glucemia, alteraciones del perfil de lípidos sanguíneos y gordura. Aunque las muertes por ENT se dan principalmente en la edad adulta, los riesgos asociados a las dietas malsanas comienzan en la niñez y se acumulan a lo largo de la vida.
La publicidad y otras formas de mercadotecnia de alimentos y bebidas dirigidas a los niños tienen un gran alcance y se centran principalmente en productos ricos en grasas, azúcar o sal. Muchos datos muestran que la publicidad televisiva dirige las preferencias alimenticias y las pautas de consumo de la población infantil. Además, para promocionar determinados productos se recurre a una amplia gama de técnicas que consiguen llegar a los niños en las escuelas, las guarderías y los supermercados. A través de la televisión y de Internet, y en muchos otros entornos obran las tentaciones comerciales: hacer comer lo que no se debe.
Vale la pena, si se tienen niños a su cuidado, preguntarse ¿Qué son el sobrepeso y la obesidad? ¿Por qué son importantes el sobrepeso y la obesidad infantiles?¿Cuáles son las causas? ¿Qué se puede hacer para luchar contra esa epidemia infantil?
La obesidad se define como «una acumulación anormal o excesiva de grasa que supone un riesgo para la salud».
La OMS ha elaborado datos de referencia sobre el crecimiento entre los 5 y los 19 años. Se trata de una reconstrucción de la referencia de 1977 del “Centro Nacional de Estadísticas Sanitarias” (NCHS) de la OMS, pero con datos recogidos ahora, concretamente referidos a la obesidad actual, complementados con datos de la muestra de menores de 5 años utilizada para elaborar los patrones de crecimiento infantil. En el caso del crecimiento entre los 5 y los 19 años el parámetro más utilizado para medir el sobrepeso es el índice de la masa corporal (IMC), cuya determinación es sencilla y se usa para cuantificar la obesidad en los adultos.
El IMC se define como el peso en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en metros (kg/m2). El IMC es el mismo para ambos sexos y todas las edades (en adultos). Este cálculo fácil debe considerarse como una medición auxiliar no muy precisa; el porcentaje de grasa corporal, que se comprueba a simple vista o examinando la masa corporal, puede resultar, en algunos casos, más certero. DE plano, el IMC no sirve en los niños.
En pocas palabras, todo lo dicho, tomado en su mayoría de documentos oficiales de las instituciones especializadas, marca una alarma. Los niños sanos y gordos, deben ser salvados de su propia grasa; en ello les va la calidad de vida, cuando sean mayores. Hay que saberlo y hay que actuar. Si o Si.

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