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García Lorca en Montevideo

Hace 80 años, por estas fechas visitó Montevideo el poeta Federico García Lorca. Llegó desde Buenos Aires, el 30 de enero de 1930, acompañado por Lola Membrives y su esposo, el empresario Juan Reforzo. Los aguardaban en el puerto, el embajador de España, Enrique Diez Canedo, el poeta Emilio Oribe, el novelista Enrique Amorín y José Mora Guarnido.

Hace 80 años, por estas fechas visitó Montevideo el poeta Federico García Lorca. Llegó desde Buenos Aires, el 30 de enero de 1930, acompañado por Lola Membrives y su esposo, el empresario Juan Reforzo. Los aguardaban en el puerto, el embajador de España, Enrique Diez Canedo, el poeta Emilio Oribe, el novelista Enrique Amorín y José Mora Guarnido.

Le llevaron entonces al Hotel Carrasco, donde se hospedó. Cuando llegó, se había estrenado "Bodas de sangre", y tenía la intención de terminar, aquí, "Yerma", de la cual había escrito los dos primeros actos. Federico ofreció tres conferencias en Montevideo (al término de la primera recitó su "Romance de la luna luna"), donde conoció a diversos intelectuales y tuvo una intensa actividad social. Su simpatía, su blanca sonrisa en el rostro aceitunado, seducía a todos.

Juana de Ibarbourou recordaba un almuerzo en casa del Dr. Eduardo Rodríguez Larreta (uno de los fundadores de "El País"), y describía a García Lorca como "bellamente enfático". Y señalaba que "su llaneza constituía una dádiva". El poeta Alfredo Mario Ferreiro relató un viaje al balneario de Atlántida, con Federico, en el volumen inhallable de "Ediciones Ulises" (sin fecha), titulado "García Lorca en Montevideo".

Hizo el viaje, con ellos, el novelista Enrique Amorín, pero no pudo acompañarlos el músico Luis Mondino.

Al mediodía recogieron a García Lorca en el Hotel Carrasco, quien en su mesa de noche tenía los libros de Sarah Bollo. Federico vestía un pantalón blanco y blusa marinera. Partieron en auto. Versos, cantos y sonrisas, matizaron aquella jornada de playa, hasta las diez de la noche.

Escribe Mario Ferreiro que Federico les dijo que él debía "Bodas de sangre", a Bach. Estas fueron sus palabras: "Ese tercer acto, eso de la luna, eso del bosque, eso de la muerte rondando, todo eso estaba en la Cantata de Bach, que yo tenía". También Federico les hizo esta confesión: "Yo lo hago, lo hago para que la gente me quiera; nada más que para que me quieran las gentes he hecho mi teatro, mis versos, y seguiré haciéndolos, porque preciso ese amor de todos".

El poeta Carlos Sábat Ercasty, a su vez, me contó (y aquí lo publiqué) su encuentro con Federico. Dijo: "Nos habíamos intercambiado libros y retratos con Lorca. Cuando la Membrives dio la primera obra en Montevideo, iba yo por 18 de Julio y, al llegar al antiguo "Teatro 18 de Julio", vi a un hombre que reconocí en forma instantánea. Nos reconocimos. Le di la mano y le dije: "Tú eres García Lorca". Y él me respondió: "Y tú eres Sábat Ercasty". Luego me estrechó en un abrazo y dijo: "¡Pero entonces somos nosotros!".

En la víspera de su partida, junto a varios de sus amigos uruguayos, García Lorca visitó la tumba de Rafael Barradas, y allí depositó una flor. Y el 16 de febrero de 1934, la visita del poeta llegó a su fin; por la tarde se embarcó hacia Buenos Aires en el vapor de la carrera.

Muchísimos años después, estuvo aquí la hermana de Federico, Isabel García Lorca, a quien conocí. Conversamos y la acompañé al Museo de Agadu para que viera el ejemplar de "Primer Romancero Gitano", que allí se atesora, y que tiene un dibujo de Federico con una dedicatoria a Margarita Xirgú. Recuerdo que se tomó varias fotos allí; ellas están en este atractivo Museo.

Tenía muy presente la visita de Federico a Montevideo.

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